Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en google
Compartir en email
Compartir en whatsapp

UNA NUEVA REGULACIÓN PARA LA SEGURIDAD PRIVADA

Por Jorge Alberto Uribe Maza, Dirección Comercial en Grupo IPS

El libre mercado se caracteriza por una intervención mínima por parte del Estado, de manera a permitir que las fuerzas del mercado hagan su trabajo: determinar los precios de equilibrio, abrir paso a las empresas innovadoras y hacer a un lado a aquellas que se queden obsoletas en su oferta. Esta lógica contribuye a conseguir un balance entre la oferta y la demanda, sin que el gobierno provoque distorsiones innecesarias y, con frecuencia, dañinas. Sin embargo, existen escenarios donde la regulación está plenamente justificada, los cuales se dan principalmente cuando existen externalidades que no son atendidas de forma adecuada por la “mano invisible” del mercado. Así, en determinado momento los autoridades utilizar recursos a su alcance para mitigar el tabaquismo, el consumo de alimentos chatarra o el abuso en la auto-medicación.

En la seguridad privada, la calidad de los servicios prestados, además de buscar cumplir con las expectativas de las áreas de control de pérdidas de las empresas receptoras del servicio, tiene un efecto muy relevante para el resto de la sociedad: en la medida en que los servicios son deficientes y dejan espacio para que actos delictivos de toda índole sean cometidos con frecuencia, disminuirán las inversiones en la región e incluso a nivel país, se alimentarán mercados negros que rivalizarán con los mercados formales, se invitará a cada vez más gente a sumarse a los esquemas delictivos para escalarlos y, en determinado momento, se normalizará la ocurrencia de estos hechos. Dicho de otra forma, un mal servicio de seguridad privada no solo afecta a la empresa que lo adquiere, sino daña al tejido social, así como a la capacidad de la región a retener inversiones y crecer su actividad económica.

Dicha externalidad justifica que el gobierno salga de la lógica de “laisser faire, laisser passer” (dejar hacer, dejar pasar) e intervenga a diferentes niveles para evitar los escenarios menos deseables para la sociedad en su conjunto; entre los cuales figuran la existencia de empresas cuyos elementos van a los sitios con la intención expresa de recabar información sensible sobre los activos y las operaciones del receptor del servicio, la cual en su momento será vendida o usada para provocar un daño patrimonial, o los servicios prestados por elementos que buscan completar su ingresos a través del robo hormiga o recibiendo dádivas a cambio de su silencio, o simplemente por la presencia de personal sin ninguna capacidad de detección o reacción, al no haber sido filtrados ni capacitados por la empresa de seguridad, la cual obtiene sus contratos al haber ofertado el precio más bajo en las licitaciones en las que participa.

En cada uno de estos casos se estaría provocando que, como un cáncer, la frecuencia y gravedad de los actos delictivos se expanda con el tiempo, al grado de involucrar a mandos medios y directivos, tanto de la propia empresa como de proveedores y clientes, adicional a la percepción que la comunidad tendrá de estos actos delictivos, que pasan de la total discreción a ser un “secreto a voces”, y serán considerados como una alternativa de vida, sin duda atractiva por los ingresos rápidos y elevados contra un esfuerzo mucho menor al que implica el trabajo honesto.

La seguridad privada es ahora percibida como un componente más de la estrategia de seguridad, en el sentido que en muchos sentidos los elementos de seguridad privada son equiparables a las fuerzas de seguridad pública: tienen una presencia preventiva y disuasoria, recaban información con fines de análisis de inteligencia criminal, identifican y sancionan pequeñas faltas para evitar el escalamiento de entornos delictivos. Así, sus métodos, fines e incluso su manera de interactuar con la población son equiparables en muchos sentidos. Por lo tanto, el rigor con el que se filtra al personal que formará parte de las filas de una empresa de seguridad se tiene que ir acercando en buena medida a los estándares con que se selecciona o descarta a un agente de inteligencia. La capacidad de atraer talento de la industria de la seguridad privada dependerá en buena medida en que se reconozca el inicio de un cambio de fondo y se vuelva aspiracional formar parte de éste.

Con la implementación por parte de la STPS del registro de empresas proveedoras de servicios especializados si dio un paso importante en la dirección correcta: depurar un mercado que se había caracterizado por la competencia desleal, y dificultad por parte de los clientes para discriminar entre empresas consolidadas y aquellas que aparecen y desaparecen conforme los proyectos se concretan. El siguiente paso importante debe venir de la nueva Ley General de Seguridad Privada, la cual además de homologar a nivel federal, estatal y municipal los requisitos con los que habrá de cumplir un proveedor de seguridad privada para conservar vigente un permiso único, debe incorporar barreras a la entrada suficientes, de manera que permanezcan únicamente aquellas empresas que demuestren contar con la infraestructura mínima para aplicar filtros suficientes de control de confianza tanto a sus operativos como a sus administrativos, mantener un esquema de capacitación continua y especializada con un enfoque en la integridad y la detección de ilícitos, esquemas de supervisión eficientes, así como plataformas y dispositivos tecnológicos complementarios para robustecer las soluciones de seguridad contratadas.

Cuando reconocemos que la sociedad mexicana en su conjunto está siendo afectada por el nivel de desempeño de quienes asumen la responsabilidad de proteger activos, personas e incluso la reputación de nuestro país ante el resto del mundo, tanto proveedores como clientes estamos en condiciones de exigir a las autoridades que encabecen un cambio firme, que desincentive las simulaciones y mediocridad, y premien a quienes consigan cumplir con las expectativas de un reto no menor, que es construir un México más seguro.

Contáctanos

    Nombre (requerido)

    Teléfono (requerido)

    Correo electrónico (requerido)

    Mensaje