El “cómo lo hacen sentir” es el factor más importante para decidir si una persona vuelve o no a comprar en cierta compañía.

Parece una ley: para tener que hablar de “Servicio al Cliente” tenemos que mencionar la famosa “Experiencia Disney”. A todos se nos viene a la mente el equipo sonriente, la calidez de la atención, la paciencia, el trato y lo especial que nos hacen sentir a las personas que pagamos el boleto de entrada.

El ejemplo anterior se ha convertido en el “querer-ser” de muchos emprendedores y empresarios. Comenzamos a visualizarnos como los líderes de una organización que ofrece una experiencia única con respecto al cliente, hasta que despertamos de nuestro sueño y es hora de poner tácticas en acción… Ahí es cuando se pone difícil, cuando toca traducir la visión en acción.

Para hacer esta transición lo más fácil para ti, te preparé un listado de tips y un hack, los cuales sin duda te apoyarán en cumplir tu meta de mejorar la experiencia que ofreces a tu cliente.

Lo básico no es suficiente

Lo básico se espera por default, por eso es importantísimo que entiendas que tu cliente está pagando por ser deleitado. No existen puntos extras para el chef que se lava las manos antes de preparar la comida. ¡Eso está implícito en lo que pagas por tu platillo! Es la calidad del servicio y la experiencia en general lo que hace que una persona califique de buena o mala a una empresa.

En palabras un poco más abstractas, el “cómo lo hacen sentir” es el factor más importante para decidir si una persona vuelve o no a comprar en cierta compañía.

Trata a cada cliente como un auténtico VIP

Sé que este punto suena cliché, por eso el puro título no es suficiente. Dentro de la certificación de servicio a cliente que tomé tiempo atrás, el instructor nos ponía el ejemplo de la reina de Inglaterra. “¿Qué harías si supieras que la reina de Inglaterra visitará tu negocio el día de mañana?”, preguntaba el instructor invitando a los participantes a generar ideas.

Te enlisto algunas de ellas:

  • Limpiar con mayor detalle
  • Poner un letrero de bienvenida
  • Ir personalmente a abrir la puerta
  • Presentarme con el cliente antes de atenderle
  • Explicarle el proceso sobre cómo es que le vamos a servir
  • Estar muy pendiente de su lenguaje corporal para reaccionar rápido.
  • Pré rellenar formas o contratos para que su estancia sea breve y simple, evitando que haga esfuerzos adicionales.

 

Septiembre-octubre 2020