No es nuevo el uso de violencia en el crimen organizado, se utiliza constantemente, pero varía la intensidad de ésta dependiendo del tipo de organización y liderazgo, pues no todas las organizaciones criminales utilizan o recurren al mismo tipo de violencia.

Para profundizar un poco más en temas de seguridad grupo PAPRISA realiza una serie de charlas mensuales y en esta ocasión estuvo presente -de forma virtual-  Sergio Aguayo, profesor investigador del Colegio de México y profesor invitado de la Universidad de Harvard, quien tiene más de cuatro décadas de experiencia periodística y es actual coordinador del seminario sobre violencia y paz en el COLMEX, quien abordó el tema: Guanajuato. El Mencho y El Marro, pues A raíz de la detención de José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, huachicolero y líder del Cártel de Santa Rosa de Lima el pasado 2 de agosto, el experto ahondó sobre datos y cifras para ubicar lo sucedido en Guanajuato y a partir de eso realizar algunos pronósticos sobre lo que cree pasará en el estado y la región del Bajío.

Cómo utilizan la violencia los cárteles

Existen diferentes organizaciones criminales en México entre ellas el Cártel de Sinaloa, uno de los más grandes del país, tiene presencia en casi todo el territorio nacional, pero no significa el control al 100%. La segunda organización criminal con presencia notable e incluso mucho más amplia es el Cártel Jalisco Nueva Generación (que no tiene presencia en Sinaloa) el cual ha crecido de manera espectacular en los últimos años o  el Cártel de Santa Rosa de Lima, todos ellos implementan la violencia de distintas formas.

Cártel de Sinaloa se distingue en el uso de menos violencia contra población civil, explica Aguayo “sí la ejecuta, pero tiene cuidado de no afectar excesivamente a la población pues se concentra en el negocio de las drogas, fundamentalmente, por tanto, Sinaloa es una organización que usa o recurre poco a la violencia y en el fondo existe desprecio o menosprecio por su parte hacia quienes se dedican a extorsionar a la población y lastimarla”. Por el contrario Jalisco Nueva Generación se encuentra más arraigado en la tradición de Los Zetas, La Familia Michoacana o Los Caballeros Templarios, en la tradición de violencia, recurriendo a ésta de forma indiscriminada y generalizada pues su negocio incluye la obtención de recursos de la población a través del secuestro, cobra de derecho de piso, tráfico de personas, actividades ilícitas que no tienen que ver con droga y por tanto emplea fuerza  contra la población para poder lanzar el mensaje ”¡obedece o habrá consecuencias!”. En 2014 una encuesta sobre percepción positiva y negativa en la región de La Laguna, arrojó que el 9% tenía una opinión muy buena sobre la seguridad y el 35.8 buena, un porcentaje alto comparado con Torreón el mismo año que aun sufría secuelas por la violencia que ejercían Los Zetas; así vemos que la percepción cambia dependiendo del tipo de organización criminal.

Un patrón o una regla que se cumple sistemáticamente es que la presencia de los cárteles responde a la búsqueda del recurso, se asientan en zonas con mayor capacidad económica o en las que tienen importancia en comunicaciones como la zona de La Laguna, un nudo geográfico donde surgen las primeras redes para el tráfico de opio en los años 20 y 30 y que sigue siendo un lugar geopolíticamente importante ya que Guanajuato es un estado con recursos que reproduce el 4.4% del PIB mexicano, líder en exportaciones y cuenta con municipios importantes, lo que lo vuelve un territorio disputado. También este estado tiene el primer lugar en cifras de ejecuciones atribuidas al crimen organizado; entre enero y septiembre de 2019 se contabilizaron 2,464, seguido de Baja California, Guerrero, Michoacán y Jalisco. Entre las organizaciones criminales que se lo disputan se encuentra el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de Santa Rosa de Lima, Fuerzas Especiales Grupo Sombra, una subdivisión de Los Zetas, el Cártel del Golfo y otras bandas especializadas de diferente tipo.

La tesis que sostiene el experto es que en el estado de Guanajuato hay una guerra triangular en la cual participan las fuerzas del Estado, Gobierno Federal, Gobierno Estatal, algunos gobiernos municipales, el Cártel Jalisco Nueva Generación encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, y el Cártel de Santa Rosa de Lima de José Antonio Yépez Ortiz, El Marro, hasta su detención; ambos grupos se han dedicado al robo y vandalismo a vías del tren, con números altos: Silao 200, Irapuato 113, Celaya 73, Pénjamo 42 y al huachicoleo en el estado, por lo que el presidente Andrés Manuel López Obrador, dio prioridad al desmantelamiento de estos dos, más violentos, para así frenar el saqueo de petróleo y gas de Pemex, reduciendo hasta el momento la cantidad de tomas clandestinas siendo el ataque contra Santa Rosa de Lima el primero ya que es más débil que Jalisco Nueva Generación.

Sergio Aguayo explica que hay que estudiar al fenómeno de los cárteles y su violencia como “un fenómeno regional que incluye la Cuenca del Caribe, 27 países con 600 millones de personas aproximadamente, el cual es un sistema donde  existe el crimen organizado en todos los países aun cuando actúen de manera diferente,  estos países representan para los cárteles paraísos fiscales, consumidores y productores” y existen cinco variables por las cuales se comunican los grupos criminales de esta región: ideas, drogas, armas, dinero y población, es decir migración de personas, y para entender los factores que afectan en presente y a futuro, es necesario tomarlas en cuenta.

Predicciones para la región

Como investigador en temas de violencia y paz, Sergio Aguayo prevé tres escenarios para la región: Primero. Con la captura de El Mencho se comenzará a dar la fragmentación del Cártel Jalisco Nueva Generación, este pronóstico es basado en la decisión tomada de manera conjunta por el gobierno de México y de Estados Unidos de dar prioridad al descabezamiento y desmantelamiento del cártel porque Estados Unidos lo considera un gran peligro debido al contrabando de fentanilo. Segundo. En el transcurso de dos o tres años se apreciará por completo la fragmentación de los cárteles, transformándose en grupos medianos y pequeños para los cuales no existe hasta la fecha una política pública del gobierno de México para controlar los efectos nocivos de esta fragmentación en la vida de la población; ejemplo, de Los Zetas actualmente hay 26 carteles fragmentados. Tercero. Esta fragmentación no solamente va a afectar a Guanajuato sino a los otros estados que conforman el Bajío, Querétaro, San Luis Potosí y Aguascalientes y en consecuencia habrá serios problemas de seguridad para las poblaciones de estos.

En conclusión,  después de la detención  de José Antonio Yépez  Ortiz, El Marro, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, el nivel delictivo y de violencia en Guanajuato no necesariamente se minimizará  ya que va a depender de la capacidad de cohesión que tengan los herederos o los que queden como líderes libres del cártel “algunas células se están reproduciendo en San Luis Potosí pero el  intento de ocupación del territorio de Jalisco Nueva Generación va a generar  resistencia y fragmentación por lo que el nivel de violencia no necesariamente se reduce,” opina Aguayo quien dijo que en México se tiende a individualizar el poder de una organización y los carteles son estructuras verticales que al mismo tiempo tiene liderazgos regionales que se sustituyen dividiendo el poder entre pequeños grupos que pueden llegar a acuerdos en función de los negocios en los cuales se involucran y lamentablemente el incremento de la violencia en Guanajuato continuará y es imposible hacer un pronóstico concreto pues hay que observar las variables y de existir una colaboración entre el Gobierno del Estado y Gobierno Federal, la zona del Bajío y occidente es muy posible que se reduzca la violencia pues se requiere de una estrategia integral para acotarla, concluyó Sergio Aguayo.