A estas alturas, no vamos a dejar de recomendarte que instales una cámara de seguridad en tu vivienda si tienes la oportunidad: ganarás en seguridad, tranquilidad, pero sobre todo saber en todo momento qué está sucediendo en tu ausencia. Aunque es cierto: en ocasiones nos detrae de esta idea la puesta en marcha y los posibles quebraderos de cabeza en torno a la privacidad; a fin de cuentas ¿hay alguien que se sienta cómodo sabiendo que hay un ojo constantemente vigilando? Pues bien, Ring conoce muy bien este mercado y propone una solución que se nos antoja excelente: no es colocar una videocámara en sí, sino ocultarla en la mirilla.

Esta genial idea del fabricante ha sido bautizada como Ring Door View Cam y no te dejes llevar por las apariencias: su instalación es francamente sencilla y no se necesita ninguna herramienta que no venga ya en la caja original. Estamos, por lo tanto, ante una mirilla digital que remplaza a la original que tienes en tu puerta pero que, como veremos, amplía su funcionalidad hasta límites insospechados. ¿Merece la pena la inversión y se obtienen muchas ventajas al usarla? Te lo contamos a continuación.

INSTALACIÓN MUY SENCILLA

Como apuntamos, el proceso de instalación no puede ser más sencillo y juega a su favor que el grueso de los fabricantes de puertas juega con medidas estándar en lo que respecta a las dimensiones de la mirilla, una oportunidad muy bien aprovechada por Ring para ubicar un producto. En cualquier caso, el fabricante incluye en la caja la única herramienta que puedes necesitar: una muesca para desatornillar la mirilla y atornillar la nueva. Sí, no hay tornillos ni es necesario encolar nada porque va todo a rosca y tras una serie de pasos muy sencillos indicados en la app móvil del producto, la Ring Door View Cam está lista para ser utilizada.

Eso sí, antes de lanzarte a adquirir esta nueva mirilla asegúrate de que tu puerta no se sale de estos estándares (el mayor problema puede ser el fondo de la misma), pero si no es así, en unos pocos minutos tendrás el producto instalado. La Ring Door View Cam se conecta al router como cualquier otra cámara de la casa y a partir de ahí comienza la supervisión y vigilancia. La cámara cuenta con una batería recargable ubicada en el interior de la puerta que te dará entre seis y 12 meses con una carga, en función de la actividad de la cámara.

UN ‘GRAN HERMANO’ SIEMPRE VIGILANTE

Con la cámara ya instalada y operando, ¿cómo es el día a día con la misma? En primer lugar, conviene recordar cómo funciona exactamente este dispositivo. La cámara cuenta con un sensor de movimiento y vibraciones que son los que se encargan de alertarnos de la actividad en torno a la puerta. El principio es sencillo: la Ring Door View Cam permanecerá silente si no sucede nada en su ángulo de visión y solo nos activará si hay algún suceso que debamos conocer. Llegados a este punto, conviene aclarar que el propio usuario, a través de una excelente aplicación móvil, puede configurar las notificaciones.

La idea es evitar que la cámara nos avise de cualquier movimiento por nimio que sea, e incluso establecer horas en las cuales las notificaciones de movimiento se desactivan y la cámara solo grabaría cuando alguien toca su timbre o bien, detecta una vibración. ¿Por qué Ring ha dotado a esta cámara de un sensor de vibraciones? La respuesta es tan genial como útil: el sistema activará la grabación y nos notificará en el teléfono cuando alguien llame a la puerta con los nudillos (o como bien podrás suponer, cuando los amigos de lo ajeno manipulen puerta o cerradura).

En este sentido, la primera sensación que uno tiene es la percepción de seguridad y es que es real: la cámara registra absolutamente todo y mantiene la secuencia grabada en la nube (para ello, es necesario y altamente recomendable suscribirse a un plan de entre €3 y €10 euros al mes o entre $3 y $10 dólares). Esto quiere decir que si por desgracia nos robaran, quedaría todo registrado y en HD como prueba para la policía, y como siempre es mejor prevenir que lamentar, Ring te proporciona unos adhesivos para colocar en la puerta para desanimar a los amigos de lo ajeno y advertirles que están siendo grabados.

¿Y LA PRIVACIDAD?

Fue lo primero que me vino a la cabeza: ¿habrá problemas con la comunidad de vecinos por colocar una cámara que registra lo que sucede en una zona común y de paso como es la escalera? (No será un problema si vives en una casa con terreno propio, claro). En este sentido, Ring recomienda que avises a los vecinos de la instalación de la cámara y que sigas lógicamente la normativa establecida en la comunidad, aunque lo cierto es que instalando las pegatinas y sabiendo que la cámara incrementa la seguridad en general de todos los vecinos, no deberías tener problemas.

Ring

En cualquier caso, Ring permite configurar “zonas de privacidad”, que son áreas de no grabación ni registro de actividad que ensombrecen las áreas que indiquemos: ¿con qué objetivo? El primero, salvaguardar la intimidad de los vecinos que así lo soliciten (se puede, por ejemplo, sombrear la puerta del vecino); el segundo, evitar notificaciones que no nos corresponden de la actividad de la puerta de enfrente o al lado. En cualquier caso, el usuario cuenta con todo tipo de herramientas y posibilidades para colocar la cámara sin despertar suspicacias.

EN DEFINITIVA…

¿Recomendaríamos la instalación de la Ring Door View Cam? Sí, sin dudarlo, pero no solo la de este dispositivo en concreto, sino la instalación de cualquier tipo de cámara conectada que nos proporcione una sensación (real) de seguridad. Este modelo, en concreto, se instala en unos pocos minutos y no es necesario tener ningún tipo de habilidad especial (ni herramientas) para ello, y las ventajas llegan desde el primer momento.

 

Julio-agosto 2019