Es mucho mérito ordenar las finanzas personales a través de un presupuesto porque a diferencia de las empresas, no tenemos un contador para registrar los gastos y señalar las desviaciones conforme a lo planeado. De hecho, se insiste en llevar un seguimiento para saber hacia dónde se va el dinero, pero poco se habla de las correcciones.

Si dejamos de analizar el presupuesto a lo largo del tiempo es muy probable que sean ‘números muertos’. Reflexionemos sobre algunos aspectos a cuidar.

1.- A final de año debemos empezar el presupuesto del siguiente y una tarea importante es determinar cuál es la causa de fallar en ciertos rubros, para lo cual es adecuado revisar en forma mensual entre lo establecido y lo real, encontrando la explicación. Bien pudieron ser compras desproporcionadas o buenas intenciones sin cumplir.

2.- Existen gastos imprevistos, difíciles de parar. Por ejemplo, las enfermedades o reparaciones urgentes; sin embargo, hay otras menos aleatorias como son los mantenimientos del auto o la casa.

Para ello, puedes disponer de un renglón de contingencias como porcentaje del total, pues sabemos que se ejercerá tarde o temprano. Esto evitará salirte de las estimaciones originales.

3.- Aún cuando se hacen los pronósticos con la idea de poner en orden y lograr un ahorro, también habrá de ser conscientes de los costos de los productos y servicios. Por ejemplo, de nada sirve programar un viaje de vacaciones y suponer una cantidad ridículamente baja. En ocasiones tendremos sólo dos alternativas: omitir el gasto o registrar el que en verdad será.

4.- Están presentes conceptos con un valor mínimo y los dejamos de tomar en cuenta, pero es como una gotera que termina llenando una cubeta de manera paulatina. Más allá de computar estos ‘gastos hormiga’, sugiero añadir un rubro de ‘varios’, representando un 5 por ciento del total. Claro, tengamos precaución de que no se convierta en excusa para perder el control en ese punto.

5.- El presupuesto es un ejercicio dinámico y es normal olvidar anotar algunas erogaciones, por eso es necesario perfeccionarlo anualmente. Un ejemplo de esto son las suscripciones a servicios digitales, que cada vez se hacen más comunes y sumadas ya son un monto significativo.

6.- Si se trata de un presupuesto familiar hay que ver si todos hacen el esfuerzo por cumplir las cifras asignadas o qué tanto nos equivocamos en considerar los requerimientos de los demás.

Septiembre-octubre 2020