Las empresas son como barcos; las más exitosas son las que tienen un casco sólido que les permite navegar sin problemas, las menos exitosas son aquellas con una base improvisada llena de fisuras.

Por Daniel Marcos CEO y fundador de Growth Institute.

Antes que la pandemia llegara a México ya era común encontrarse con empresas a punto del colapso. Se mantenían a flote pero carecían de una estructura sólida, tenían procesos y sistemas desarticulados, así como una mala comunicación, planes ineficientes y una improvisada toma de decisiones.

La crisis actual visibiliza y acrecenta esos problemas, acortando significativamente el tiempo de vida de las empresas. De acuerdo con información del Inegi, la mayoría de micropymes en el país tienen una estimación de vida de entre 2 y 5 años, pero este periodo podría reducirse a solo unos meses.

Las micropymes representan el 52% de la economía del país, por lo que, si una empresa fracasa, genera un efecto dominó que repercutirá a todos. Por ello debemos asegurar que las empresas cuenten con lo necesario para seguir operando.

Podríamos esperar a que esas organizaciones que no estaban preparadas simplemente desaparezcan, pues “no contaban con lo necesario para sobrevivir”, pero como asesor y líder de negocios, mi línea de batalla consiste en asegurar la supervivencia de las empresas

Navega con éxito.

Las empresas funcionan como los barcos, pues las más exitosas son las que cuentan con un casco o una base sólida que les permite navegar sin problemas, mientras que las menos exitosas son aquellas con una base improvisada llena de fisuras, con la cual irremediablemente se hunden.

Sin embargo, cualquiera puede diseñar una base ágil para navegar, solo se requiere trabajar en un eficiente sistema de ejecución.

Es evidente cuando la ejecución es ineficiente pues impera el caos, el drama y se cometen errores constantemente como: envíos atrasados, facturas incorrectas, las cosas se deben hacer tres o hasta cuatro veces, hay conflictos y disgustos entre tu equipo, así como una completa desorganización. Es un ciclo vicioso que hace perder tiempo y dinero. En contraste, una ejecución eficiente cuenta con sistemas y procesos ordenados que marchan a la perfección —aún con el equipo operando a distancia—, es decir, todo lo planificado en papel corre bien en el día a día.

Mejora la ejecución

La Asociación de Emprendedores de México (ASEM) estima que hasta el 77% de las Pymes podrían dejar de operar en los próximos meses. Ya no hay tiempo que perder, debes contar con un sistema de ejecución que abarque tres disciplinas fundamentales: establecer prioridades, tener un ritmo de juntas y medirlo todo. Les llamo disciplinas porque debes implementarlo a diario y de forma rigurosa en tu negocio.

Mayo-junio 2020