Después de más de 3 meses que se declaró la pandemia por Covid-19, el trabajo de las Empresas de Seguridad Privada, como una actividad esencial en apoyo y soporte a la continuidad de las actividades económicas de nuestro país y a los ciudadanos, ha cambiado sus métodos y procedimientos para poder adaptarse a la nueva normalidad. Las nuevas condiciones de operación, se vuelven exigibles para las autoridades en los 3 niveles y para los clientes, por lo que el Maestro Juan Antonio Arámbula Martínez, Director de Seguridad Privada de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, expuso el pasado 25 de junio en la sesión mensual ordinaria vía online de la Asociación Mexicana de Especialistas en Seguridad Integral, AMEXSI, sus opiniones sobre la nueva regulación que aplica a la industria de la Seguridad Privada.

Al hablar de nueva normalidad – salir de la etapa pandémica- la seguridad privada no se puede sustraer del hecho que entrarán en aplicación nuevas normas, independientemente de las leyes ya existentes a nivel local y federal, por lo que el contenido normativo que rodea o que abarca al sector y a sus actividades sufrirá cambios y regulaciones que se deben tomar en cuenta a fin de evitar sanciones y fracasos empresariales. Arámbula Martínez, prevé que en esta nueva etapa el sector se encontrará con nuevas trabas y sanciones burocráticas, de las cuales habrá que defenderse ya que se esperan normas laborales complementarias más severas pues en la Ciudad de México se reconoce a la seguridad privada como un auxiliar del primer respondiente, es decir, un auxiliar de la función de la seguridad pública, lo que vuelve al gremio más vulnerable ante la aplicación de sanciones o daños por implementación de leyes mal administradas o aplicadas.

Dentro de la nueva normalidad la Dirección General de Seguridad Privada en colaboración institucional con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, encargada de otorgar los permisos para las empresas de seguridad privada, trabajarán para lograr que todo tipo de trámites se realicen de manera virtual. También se busca transitar hacia la auto verificación empresarial con una plataforma virtual, a través de la Secretaría de la Función Pública, donde se espera verificar por lo menos al 80% de las empresas, mismas que continuarán haciendo sus propias evaluaciones, pero con administración directa a la Secretaria de Seguridad Ciudadana quien llevará la gestión de éstas. La primera meta es lograr 900 auto verificaciones y hacer aleatoriamente 90 presenciales para comprobar que la versión virtual corresponda con la realidad ya que por desgracia muchas empresas no registran a sus trabajadores por múltiples razones, por lo que también trabajarán en una estrategia llamada “disuasión de la ilusión” que consiste en explicar directamente a las empresas los montos monetarios a pagar tanto por el registro de sus colaboradores como por las sanciones impuestas por incumplimiento de Ley y en cuanto al caso de evasión, informó que están en proceso algunas clausuras.

Para el regulador oficial de la seguridad privada de la Ciudad de México, esta nueva normalidad para el sector de la seguridad privada genera una serie de legislaciones sanitarias más estrictas, por lo que los colaboradores deberán aprender a enseñar al ciudadano a actuar bajo éstas, lo que significa para Juan Antonio Arámbula, una situación y exposición de riesgo para el trabajador de la seguridad tanto privada como pública ya que tienen poco margen de maniobra y  pueden ser confrontados, insultados y atacados por un sector de la ciudadanía inconforme y no dispuesto a seguir la nueva normativa; pues opina que tristemente en nuestro país se privilegia el escarnio y se promueve el linchamiento de las personas que se dedica a cuidar al otro: “mientras en otros países se les trata como Héroes tristemente en México es un riesgo portar el uniforme de guardia, policía, enfermera o doctor”.

Uno de los temas que más debe preocupar en este momento es el fortalecimiento del área de Compliance, que ve por el cumplimiento normativo de las empresas en todos sus niveles a fin de cumplir, prevenir y evitar conflictos ya sea que deriven de delitos financieros, malas conductas, negligencia en el acatamiento de leyes de protección y demás; ya que actualmente las personas morales también pueden ser juzgadas y sancionadas y en la actualidad las disposiciones federales dicen que la seguridad privada comparte obligaciones y principios de actuación con la seguridad pública, sin embargo las leyes actuales también dicen a la seguridad privada “tú no eres policía pero compórtate como tal” ya que de no hacerlo se quitarían las agravantes del código penal de la Ciudad de México lo que incrementaría las penas para las personas morales,  es decir los empresarios.

Ante el panorama que nos enfrentamos es necesario que el gremio de la seguridad privada flexibilice su estructuras, se enfoque en contar con personal multifuncional, se apegue a la normatividad de la empresa y mantenga una preparación y certificación de nivel, así mismo el manual de operaciones es uno de los puntos a reforzar ante el hecho de la aplicación de nuevas leyes más proteccionistas para el trabajador. Y en cuanto al tema de la Ley General de Seguridad Privada, el Maestro Juan Antonio Arámbula Martínez, aseguró que se sigue buscando su aprobación y que siempre defenderá a la industria con o sin Cámara de Seguridad contra normatividades injustas ya que el deber de todo profesional de la seguridad es mantener la continuidad de las operaciones, proteger las empresas, la vida y los derechos de los demás, así mismo, espera que antes de que finalice el año se tendrá en operación el Consejo Ciudadano de Seguridad Privada de la Ciudad de México.

Julio-agosto 2020