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NO DEJES QUE TUS FINANZAS SEAN UNA FUENTE DE ESTRÉS PARA TI Y TU FAMILIA

Por Joan Lanzagorta

Muchas veces nos preocupamos por nuestra salud física, pero olvidamos por completo la salud mental, que también es sumamente importante. Tristemente, una de las fuentes más importantes de estrés, para muchas personas, tiene que ver con el dinero y nuestra situación financiera.

Así, hay mucha gente que está muy preocupada por sus deudas o sienten una gran culpa cada vez que se compran algo que les gusta, porque saben que no lo podrán pagar. Otros se sienten presionados siempre que sucede algún imprevisto, que aprieta aún más su frágil situación. Por otro lado, la principal causa de los conflictos de pareja tiene que ver con asuntos de dinero y con metas que no están alineadas entre ambos.

Nuestra relación con el dinero

La manera como manejamos nuestras finanzas personales tiene que ver con lo que aprendimos en casa. Con la relación que desde pequeños aprendimos a establecer con el dinero. En ese sentido yo fui muy afortunado, porque aprendí de ejemplos contrastantes.

Mis abuelos eran sumamente ordenados, hacían un presupuesto y no tenían deudas. Usaban tarjetas de crédito, pero como medio de pago: siempre las liquidaban totalmente cada mes y no pagaban intereses. En cambio, con mis padres era diferente: no tenían ningún control sobre su dinero y cada vez que llegaba el estado de cuenta de la tarjeta de crédito había gritos y reclamos. Me fue fácil darme cuenta del tipo de relación con el dinero que quería tener. Quizá por eso, junto con otras enseñanzas, entendí la importancia de ahorrar y de no pedir prestado.

Otras personas, sin embargo, manejan sus finanzas desde el miedo o desde la culpa. Algunos tratan de evadir o ignorar estos sentimientos, en lugar de enfrentarlos. Esto les impide tomar decisiones inteligentes y facilita perder el control.

Algunos de los signos son:

  • Tu dinero se te va de las manos más rápido de lo que llega.
  • Todo el tiempo esperas que finalmente llegue el pago de tu siguiente quincena.
  • Si perdieras tu trabajo, no podrías pagar tus facturas de este mes.
  • No tienes nada ahorrado, ni siquiera para una emergencia. Piensas que para eso sirven las tarjetas de crédito.
  • Un imprevisto simple como una gotera en la casa, o una reparación del auto, causa un gran desequilibrio en tus finanzas personales.
  • Nunca tienes dinero para darte un gusto; si quieres comprar algo para ti, tienes que usar tarjetas de crédito.
  • Aceptas las ofertas de créditos que te envía el banco, sin conocer sus condiciones financieras.
  • Si llegaras a faltar, tu familia tendría que depender de alguien más para sobrevivir.

Tomar decisiones desde el miedo nos hace vivir al borde del precipicio, lo cual genera más miedo. No sabemos que podemos tomar control de nuestro dinero porque nunca lo hemos tenido: nuestros padres tampoco lo tuvieron y eso es lo que vivimos desde niños.

Entonces, no tenemos ninguna red de seguridad, ni aprendemos a tomar control de nuestro flujo de efectivo. Pensamos, simplemente, que así es la vida.

La realidad es que siempre podemos aprender a cambiar, desde adentro, la manera como nos relacionamos con el dinero. Esto no se logra de la noche a la mañana: se hace poco a poco, con cambios pequeños pero constantes y en la dirección adecuada. Esto empieza por aclarar nuestras prioridades: las cosas que en verdad son importantes para nosotros. También por aprender que si nosotros no aprendemos a tomar control de nuestro dinero, éste seguirá controlando nuestras emociones.

En las siguientes entregas hablaremos más acerca de cómo mejorar nuestra relación con el dinero y cómo evitar, por lo tanto, que nuestras finanzas sigan siendo una fuente de estrés.

 

Julio-Agosto 2021

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