• 11 septiembre, 2020
  • Asume

Por Daniela Barragán

Se prevé que para este año se presente al Congreso una propuesta de ley que regule los servicios de seguridad privada. Los números muestran que el crecimiento de esta industria es acorde al aumento en los niveles de violencia en el país, por lo que actualmente, en casi todos los espacios, hay presencia de guardias, desde los hogares como en obras, negocios y oficinas.

Son miles, incluso podrían superar el millón. Al menos el 10 por ciento está armado. Surgieron en el Siglo XIX y hasta la fecha no hay quién pueda contenerlas. A pesar de que en México se vive una guerra desde hace 24 años, no están reguladas. Son las empresas de seguridad privada.

En este sector trabajan empresas extranjeras de las que su legalidad pende de un hilo; no hay una ley general que establezca lineamientos mínimos para su funcionamiento, lo que generó la creación del mercado informal de seguridad privada.

No hay una cifra exacta sobre cuántas empresas de seguridad hay en México ni cuántas personas trabajan en ello, pero es una industria que abona el 1.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Las cifras oficiales proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son hasta el 2016, mismas que proporciona la Dirección General de Seguridad Privada en su portal de Internet

De acuerdo al Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales del Inegi, hasta el año 2016 se tenían registradas 4 mil 102 empresa de seguridad privada; en tanto que en 2015, había 3 mil 990.

Las Agrupaciones de Seguridad Unidas por un México Estable (ASUME), dicen que hay 600 mil empleos la seguridad privada y existen 8 mil empresas a nivel nacional. El crecimiento del sector fue superior al 15 por ciento en 2019.

La demanda de protección, ya sea con alarmas, blindajes, cámaras de seguridad y guardias, es cada vez mayor ante las cifras y el clima de violencia que ha ido en aumento desde 2006. Eso fomentó la creación de empresas que a su vez, en el afán de ofrecer servicios a un costo accesible, han dejado de lado los derechos laborales y existe ya una marcada precariedad en los puestos de trabajo en esta industria.

 

 

Septiembre-octubre 2020