Los conceptos finanzas personales y planificación financiera no son muy conocidos en Latinoamérica. En general pensamos que los temas financieros son complejos, y como se dice coloquialmente, les hacemos el quite. Tampoco nos enseñan a hablar de dinero ni en la escuela ni en la casa.

A grandes rasgos, las finanzas personales engloban nuestra relación con el dinero: Como gastamos, como ahorramos, como generamos ingresos, como invertimos, como protegemos nuestro capital, como hacemos un uso eficiente de la deuda. Entender la forma como nos relacionamos de manera personal con el dinero es clave para crear un plan que nos permita cumplir nuestras metas financieras. Esto último es lo que se entiende por planificación financiera.

En este artículo compartimos “10 mandamientos” o recomendaciones, para que puedas empezar a entender y mejorar tu relación con el dinero, o dicho de otra forma (si te quedo claro de que van las finanzas personales): mejorar tus finanzas personales.

  1. No gastes más de lo que ganas:

Suena obvio, pero es precisamente en la falta de seguimiento de este punto donde comienzan los problemas que en el largo plazo se convierten en el peor enemigo de nuestro bienestar financiero.  Hoy en día, donde la próxima compra se encuentra tan solo a un clic de distancia, es muy fácil desordenarse y gastar más de la cuenta.

Ni en la escuela ni en la casa nos enseñan a gastar. Seguramente estás pensando ¿cómo es eso de enseñarnos a gastar? La mayoría de las personas gasta guiada por sus deseos y no por sus necesidades.

¿Cuánto deberíamos gastar en vivienda? ¿Cuánto deberíamos gastar en transporte? O ¿Cuánto deberíamos gastar en salidas a comer? Son cosas que la mayoría de las personas aprende de la forma más dura posible: cuando están hasta el cuello de deudas. No debí comprar ese auto tan caro, no debí gastar tanto comiendo fuera de casa, no debí comprar esa casa tan cara, son los remordimientos de alguien que no sabía gastar.

​​​​​​​2. La importancia del presupuesto:

Para lograr un orden en tus finanzas, y no gastar más de la cuenta, es imprescindible llevar un presupuesto mensual. Un buen presupuesto debe tener un registro detallado de todos los gastos. Dentro del presupuesto se deben incluir los gastos recurrentes (o fijos) y los gastos esporádicos.

Es fácil recordar los gastos recurrentes, como el arriendo o el crédito hipotecario, los alimentos, los servicios básicos del hogar. Los gastos esporádicos como las vacaciones, las salidas a comer, los regalos de cumpleaños a un familiar querido, son más difíciles de visualizar en un presupuesto mensual. Por eso una recomendación es tener presupuestos que incluyan distintos periodos de tiempo, como un trimestre, un semestre o incluso un año.

Una manera simple de organizar el presupuesto, es llevar una relación entre ingresos fijos y gastos fijos. Es decir, los gastos fijos se pagan con ingresos fijos. Mientras que los gastos esporádicos se pueden financiar con ingresos extra como bonos o trabajos esporádicos. Para los más ordenados, otra forma de financiar los gastos esporádicos es con ahorros mensuales del ingreso fijo.

Un tipo de gasto que generalmente pasa desapercibido son los llamados gastos hormiga. Estos son gastos muy pequeños, que generalmente se pagan en efectivo, y que con el tiempo se pueden llegar a convertir en sumas de dinero importante.  Mas adelante pondremos la lupa sobre este tipo de gastos.

  1. Gasta porque lo necesitas, no porque está en oferta:

El peor enemigo para el bolsillo de muchas personas son las promociones y las encontramos en todos lados, nos persiguen, a veces pareciera que los centros comerciales ya no venden nada sin rebajarlo, porque todos los productos están siempre en oferta.

Has visto una vitrina con un cartel gigante que dice ¡50% de descuento! Luego te acercas y ves que en pequeño dice “en la compra de la segunda unidad”. Así es como nos inundan de publicidad y mensajes atractivos, pero engañosos para que compremos más y más.

¿Te ha pasado que compraste una prenda y nunca la usaste? Si te pasa eso es porque en realidad, no la necesitabas, y probablemente la compraste impulsivamente porque estaba en oferta.

Dos de las mejores herramientas para controlar las compras impulsivas son la postergación y la visualización. Antes de comprar cualquier producto, trata de postergar la compra por un par de días, si después de ese tiempo, aun lo sigues queriendo es probable que no sea solo un antojo. Antes de comprar, visualízate usando el producto. Piensa en que situaciones lo usuarias, que tan frecuentemente lo usuarias. Si te cuesta visualizarte usándolo es porque probablemente no lo necesitas.

  1. Anota tus gastos diariamente:

Lo sé, es tedioso, incluso puede parecer exagerado, pero llevar una libreta de anotaciones, o mejor aún, una planilla Excel en tu computador, en la cual todas las tardes o noches registres los gastos que hiciste durante el día, puede ser la mejor medida que tomes para llevar en orden tus finanzas personales.

Si llevas un presupuesto, y además llevas un control diario de tus gastos, podrás darte cuenta rápidamente cuando te desvíes de tu presupuesto ideal.

Llevar estos registros con regularidad, te permitirá evaluar cuanto llevas de gastos en ciertos “gustos” a medida que avanza el mes.  A modo de ejemplo, si a la tercera semana del mes ya te encuentras excedido en tu presupuesto y te invitan a tomar unos tragos, puedes decir perfectamente que no. Otra alternativa es que obviamente un mes en particular puedes excederte en algún ítem de gastos con el compromiso de hacer un ajuste durante el mes siguiente.

  1. Ahorra:

Todos los mandamientos anteriores son necesarios para que puedas conseguir el principal objetivo de las finanzas personales: AHORRAR.

Existe consenso en que todos deberíamos ahorrar en torno a un 10% de nuestros ingresos. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta que el 10% debería ser el punto de partida. Si realmente quieres lograr grandes objetivos financieros en el mediano y largo plazo, deberías ahorrar en torno al 20% de tus ingresos.

Ahora es cuando vienen las quejas, excusas y bloqueos mentales: ¡Es que no me alcanza!, ¡Gano muy poco!, Sin embargo, muchas personas compran regularmente un boleto de la suerte (Loto, Kino, polla, números de la lotería, etc.) o gastan en vicios como el tabaco o el alcohol. Si analizas detalladamente tus gastos, es muy probable que encuentres espacio para ahorrar al menos $10.000 mensuales (unos US$12).

Si eres de las personas que aún no puede ahorrar, en una primera etapa, el ahorro no se trata de la cantidad de dinero, se trata principalmente del hábito. A pesar de que solo puedas ahorrar una pequeña cantidad, lo importante es generar el hábito. Aprender a mantener el balance entre tus ingresos y gastos, y resistir a la tentación de la gratificación instantánea, es clave para ahorrar consistentemente en el tiempo.

  1. Establece metas semanales de gastos

Bien sabemos que las tentaciones se encuentran a la orden del día. Algo que escuchamos a diario de nuestros clientes, es que no saben cómo se gastan el dinero. En la mayoría de los casos, el principal sospechoso es el señor “gastos hormiga”.

¿Tomaste Uber o Taxi porque saliste tarde al trabajo? ¿Te fuiste a tomar un Starbucks con un amigo para conversar un rato? Y los vicios como el tabaco o el alcohol ¿te tomaste más de una copa en la salida con tu pareja o amigos? Para que decir ese chocolate o golosina cuando ibas camino a tu casa.

Todos estos son gastos hormiga. Pequeños gastos diarios que sin darte cuenta se convierten en grandes gastos a fin de mes. Si ya tienes un presupuesto, y llevas un registro de gastos diarios, es muy fácil identificar este tipo de gastos.

En tu presupuesto mensual, establece metas semanales y mensuales para los gastos hormiga. En tu presupuesto semestral o anual trata de categorizarlos, para que te des cuenta realmente cuando estas gastando en el largo plazo. Te sorprenderás de lo rápido que esos $500 o $2.000 diarios se convierten en $200.000 al mes (US$235).

Si en una semana lograste ahorrar más de lo presupuestado: ¡recompénsate! Puedes gastarlo en algo que quisieras mucho, o ahorrarlo para un gasto mayor como unas vacaciones.

  1. Define tus metas financieras.

Para que este proceso sea más ameno y no decaigas en tu intento, es imprescindible que establezcas metas de corto, mediano o largo plazo. Todas las metas deben ser realistas, específicas, tener un objetivo cuantificable y tener un horizonte de tiempo asociado. A continuación, algunos ejemplos:

Una meta de corto plazo podría ser: ahorrar $25.000 (US$30) este mes para ir a comer a tu restaurante favorito.

Una meta de mediano plazo podría ser: ahorrar $1.000.000 (US$1.200) este año, para irte de vacaciones al Caribe el próximo año.

Una meta de largo plazo podría ser: ahorrar $15.000.000 (US$18.000) en los próximos 5 años para dar el pie de una inversión inmobiliaria.

  1. Construye tu libertad financiera.

Muchas personas miran la jubilación como el fin último del ahorro. Nosotros creemos que ahorrar para la jubilación es una meta “poco sexy”. En el mundo de la inmediatez en cual vivimos actualmente, para muchos jóvenes o adultos jóvenes, ahorrar para algo que va a pasar dentro de tantos años no es atractivo.

En cambio, creemos en la búsqueda de libertad financiera. Esto consiste en ahorrar para construir un fondo de ahorro del cual podamos generar ingresos pasivos que nos permitan complementar ingresos y, por ende, disminuir la dependencia del trabajo o empleo como única fuente para producir ingresos.

A cuantos jóvenes no hemos escuchado que se quieren retirar a los 40 años (soy uno de ellos). En general es algo difícil de lograr, pero si no tienes un plan, te aseguro que es imposible (ganarse la lotería no cuenta como plan).

¿Qué porcentaje de tus ingresos generas actualmente de tus ahorros o tus inversiones?, ¿Que estás haciendo para incrementar ese porcentaje?, Si mañana te ganas un bono de $5.000.000 (US$5.900), ¿dónde lo ahorrarías o lo invertirías?  Si aún no has reflexionado sobre la importancia de tener un plan financiero, es el momento de hacerlo. En este punto la ayuda de un asesor financiero independiente es clave. Él te puede ayudar a elegir los instrumentos de ahorro e inversión adecuados para lograr tus metas, pero, sobre todo, te puede ayudar a evitar costosos errores.

  1. Atrévete a invertir

Sin duda debes haber escuchado que invertir es riesgoso. O también habrás escuchado que la tía del vecino ha hecho una fortuna invirtiendo en la bolsa. Ambas cosas pueden ser ciertas, pero lo más importante, es entender que la inversión y el acceso a los mercados financieros no está restringida sólo para personas adineradas. Gracias a los avances tecnológicos, hoy en día es mucho más fácil ser parte de los mercados financieros. Pero esa facilidad de acceso, no está exenta de riesgos, por eso es importante que estés bien asesorado.

En redes sociales abundan los gurús y expertos que ofrecen soluciones mágicas para hacerte millonario invirtiendo en la bolsa, o en el último activo de moda: las criptomonedas. Generalmente se muestran como personas exitosas, que manejan autos deportivos de alta gama y graban sus videos desde lujosas mansiones en la playa, y son tan pero tan generosos, que están dispuestos a compartir su fórmula secreta contigo, a cambio de unos pocos dólares mensuales: ¡CUIDADO!

El mundo financiero es complicado y tiene riesgos, pero con dedicación, constancia y una buena asesoría, puedas adquirir los conocimientos que necesitas para poder invertir sin tomar riesgos

  1. Edúcate

Si estas en Rankia leyendo esta columna ¡Felicitaciones!, ya estas siguiendo esta recomendación. En Rankia encontrarás una gran cantidad de contenido educativo gratis y también pagado para mejorar tus conocimientos financieros.

El primer consejo que siempre doy a quienes me preguntan acerca de cómo mejorar sus conocimientos financieros es empezar por leer alguno de los libros más populares de la categoría finanzas personales. Como el libro “Padre Rico Padre Pobre” de Robert Kiyosaki, o el libro “Los secretos de la mente millonaria” de T. Harv Eker.  A medida que adquieres más conocimientos financieros, te darás cuenta que muchos de los consejos que entregan estos libros son básicos, o que algunos no aplican a la realidad de nuestros países. Sin embargo, estos libros están escritos de una forma que son muy fácil de leer y entregan conceptos fundamentales de una forma muy didáctica.

Reflexiones finales

Hoy es el mejor día para empezar a construir un mejor futuro financiero. Si tus finanzas personales están muy desordenadas, crea un presupuesto, lleva un control diario de tus gastos. Ahorra todos los meses para que puedas crear el hábito. Crea un fondo de ahorro para que empieces a invertir. Edúcate para que puedas identificar buenas oportunidades de ahorro e inversión. Fíjate metas, y disfruta cuando las consigas.

Marzo-abril 2020