Tras la emergencia sanitaria por el COVID-19, la economía de la capital deberá reinventarse, advierten funcionarios y expertos. Para ello, será clave reactivar el consumo y tener nuevas regulaciones.

Por Shelma Navarrete

Aun durante la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, la Ciudad de México no se detuvo del todo.

Los sectores de farmacias, abasto, salud, financiero y de comunicaciones, que generan alrededor de 2 millones de empleos, continuaron operando durante la contingencia, de acuerdo con el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico local (Sedeco), Fadlala Akabani.

“La Ciudad de México en términos reales no se paró, el 43% de las unidades económicas de la ciudad siguieron trabajando porque fueron consideradas esenciales”, dijo el secretario durante el Encuentro Expansión dedicado al tema, en el que también reconoció 47% de los negocios —principalmente de comercio y servicios, que representan unos 4 millones de plazas— sí se ha visto seriamente afectado.

Algunos negocios buscaron la forma de reinventarse para sobrevivir, por lo que 1,850 empresas cambiaron de giro para entrar al sector de la salud, detalló el funcionario.

“Si yo por ejemplo fabricaba uniformes, ahora fabrico uniformes para médicos (…) Muchas manufacturas de Tláhuac, Xochimilco e Iztacalco se volcaron hacia el ámbito de la salud y ahora fabrican cubrebocas de tres capas, se especializaron en el material”, dijo.

Muchas manufacturas nos anunciaron su cambio de giro. De ropa tradicional o accesorios para el hogar, se vincularon al sector salud”. Fadlala Akabani, secretario de Desarrollo Económico de la CDMX

Sin embargo, el efecto económico del confinamiento aún está por sentirse en la capital del país.

La diputada local Lizette Clavel recordó que la propia Sedeco estima una caída del 7% en el Producto Interno Bruto (PIB) de la Ciudad de México, lo que advierte sobre la necesidad de que la urbe diseñe una nueva economía posterior al COVID-19.

“Esas son cifras que no se pueden resolver por lo pronto con los presupuestos que teníamos diseñados para atender la operación regular del gobierno”, dijo la presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso local.

Ante ello, como prioridades se perfilan el rediseño del presupuesto 2020, así como revisar la distribución de programas sociales y créditos, para así evitar el aumento del desempleo.

Hasta el momento, el gobierno capitalino ha destinado alrededor de 8,000 millones de pesos entre apoyos para comerciantes informales, estudiantes con “Mi beca para empezar”, vales para comida en el programa Mercomuna y créditos para micro, pequeñas y medianas empresas.

No obstante, esto no es suficiente, pues para reactivar la economía es necesario incentivar el consumo, consideró Hugo Fuentes Castro, director regional del Departamento de Economía para la Ciudad de México del Tec de Monterrey.

“Hay que pensar en qué y cómo vamos a gastar, porque lo que estoy viendo es que, ante este reto, está muy bien que se apoye a los necesitados, el tema de los créditos para mipymes, pero el crédito en este momento no es suficiente porque estamos enfrentando un problema de demanda”, dijo el experto.

“¿Para qué quieres una persona con un crédito cuando tienes un problema de falta de demanda? Lo que necesitas es activar la demanda”, agregó.

En la capital, al menos 100,000 personas han perdido su empleo, según la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, y muchas más han visto disminuir sus ingresos. Por eso, frente a una posible crisis laboral, se debe buscar la forma de detener la pérdida de empleos formales, argumentó Fuentes Castro.

“Hay que cortar ese círculo vicioso. Si no frenamos la caída del empleo, de nada sirve lo que hagamos”, dijo.

El confinamiento nos lleva a menor ingreso para las empresas, estas cierran, hay más desempleo, el trabajador tiene menos ingreso, y eso significa menor gasto y las empresas de nuevo tienen menos ingreso. Hay que cortar ese círculo vicioso”.

Mayo-junio 2020