“Descubren cómo sostener en el aire grandes objetos a través de los rayos tractores sónicos”

La biometría, en imparable evolución, y la optoelectrónica, son dos tecnologías aplicables en el ámbito de la seguridad, particularmente en su uso en el sistema de control de accesos.

La tecnología biométrica ofrece un elevado grado de seguridad y es fácil de usar, sin embargo, su éxito radica en la aplicación efectiva de componentes optoelectrónicos, diseñados específicamente para aplicaciones de seguridad.

El sistema de seguridad identifica rasgos humanos únicos (incluidas las facciones, el iris, las venas de la palma de la mano o los vasos sanguíneos de la retina, así como la voz, las huellas dactilares o palmares, las firmas manuscritas y la geometría de la mano) para compararlos seguidamente con los datos biométricos previamente almacenados.

En la búsqueda de la infalibilidad

Se ha producido un salto enorme en el desarrollo de la tecnología de identificación biométrica basada en diodos emisores de infrarrojos, impulsado por las nuevas posibilidades de construir edificios más seguros y prácticos a la hora de acceder a ellos.

El perfeccionamiento de los sistemas de seguridad con los componentes necesarios para esta tecnología es fundamental para la seguridad de todos los usuarios. Los escáneres de iris, utilizados habitualmente para desbloquear zonas de seguridad en edificios, son más fiables que los sensores de huellas dactilares.

El riesgo de dar acceso a una persona equivocada, lo que se conoce como falsa aceptación, es de una posibilidad entre un millón. Los escáneres deben ser de alta calidad, esto es, tener un nivel elevado de contraste.

Para seguir evolucionando en este sentido, marcas como Osram trabajan con novedosas tecnologías como Vixar, su más reciente adquisición. Este sistema está basado en semiconductores que detectan personas y movimiento, para lo que también usan reconocimiento facial. Con su incorporación, Vixar se sumó a la ya amplia lista de tecnologías para la seguridad y control de accesos de la firma.

Mayo-junio 2018