La generación de energía eléctrica en nuestro país se remonta a fines del siglo XIX. Se sabe que la primera planta generadora de electricidad se instaló en 1879 en León, Guanajuato, y era utilizada por la fábrica textil “La Americana”. Diez años más tarde ya operaba, en Batopilas, Chihuahua, la primera planta hidroeléctrica en México.

Durante el porfiriato se dio al sector eléctrico el carácter de servicio público y se instalaron las primeras lámparas de alumbrado en las principales calles de las ciudades. El crecimiento del sector, hizo que algunas compañías internacionales crearan filiales en nuestro país, como The Mexican Light and Power Company, de origen canadiense, y el consorcio The American and Foreign Power Company.

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En 1910, la capacidad de generación era de tan sólo 50 MW, el 80 % de esa cantidad lo generaba The Mexican Light and Power Company, con su primer gran proyecto hidroeléctrico: la planta Necaxa, en el estado de Puebla. En ese período se dio el primer esfuerzo para ordenar la industria eléctrica con la creación de la Comisión Nacional para el Fomento y Control de la Industria de Generación y Fuerza, conocida posteriormente como Comisión Nacional de Fuerza Motriz.

En diciembre de 1933 se decretó que la generación y distribución de electricidad era una actividad de utilidad pública. En esos años México tenía poco más de 18 millones de habitantes, de los cuales únicamente siete millones contaban con electricidad. Las empresas se enfocaban a los mercados urbanos y dejaban de lado las poblaciones rurales, donde vivía más de 62 % de la población.

El 14 de agosto de 1937 se creó la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que tenía el objetivo de organizar y dirigir un sistema nacional de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, sin propósitos de lucro, al mínimo costo y el mayor rendimiento posible en beneficio de los intereses generales. En 1938 la CFE tenía una capacidad de generación de 64 kW.

A inicios del año 2000 se tenía una capacidad instalada de generación de 35,385 MW, cobertura del servicio eléctrico del 94.70 % a nivel nacional, una red de transmisión y distribución de 614 mil 653 Km, lo que equivale a más de 15 vueltas completas a la Tierra y más de 18.6 millones de usuarios, incorporando casi un millón cada año.

Desde octubre de 2009, la CFE es la encargada de brindar el servicio eléctrico en todo el país, utiliza la tecnología para ser más eficiente y continúa su expansión brindando servicio aún en zonas remotas y comunidades dispersas. Es reconocida como una de las mayores empresas eléctricas del mundo.

A pesar de que la Reforma Energética no ha funcionado como se esperaba, los inversionistas no detienen sus proyectos en México y desde finales de 2012 se pusieron en marcha varios desarrollos para generación de electricidad. Por ejemplo, Green Power abrió su segunda Planta Eólica en Oaxaca, con una inversión de 160 mdd. Sus 35 turbinas eólicas tienen la capacidad instalada de 70 Megawatts por hora.

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Por otra parte, la empresa Iberdrola anunció la realización de tres nuevos proyectos que incluyen al estado de Oaxaca, y la construcción de un Parque Eólico en Puebla, donde se invertirán 730 mdd y tendrá una capacidad de 365 megavatios. La empresa Gas Natural Fenosa también invirtió cerca de 300 millones de euros en su primer parque eólico en nuestro país.

Infraestructura Energética Nova (IEnova) anunció la construcción del Parque Eólico en Baja California con capacidad para generar 156 MW que se exportará a California, en los Estados Unidos. Otra empresa global, General Electric, inauguró el Parque Eólico Santa Catarina, en Nuevo León, que requirió una inversión de 51 mdd con ocho aerogeneradores cuyas turbinas tienen una capacidad de 2.75 MW para abastecer a entre mil y mil 200 viviendas durante un año.

En menos en 10 años, los proyectos de energía renovable, particularmente los eólicos, cubrieron alrededor del 20 % de la generación de electricidad en México. La capacidad instalada de generación eólica en el país alcanzó los 1,370 MW, con lo que se superó la generación nuclear, que en Mé- xico asciende a 1,350 MW, instalados en la Central de Laguna Verde, en Veracruz. Estas cifras indican que el valor del mercado eólico nacional es superior a los 3 mil millones de dólares.

TRANSPORTE Y COMPETITIVIDAD

La infraestructura de transporte desempeña un papel fundamental en la economía, ya que permite el traslado eficiente de bienes, servicios y pasajeros. Si la infraestructura es de baja calidad, o no tiene cobertura, se elevan los costos para los usuarios, encareciendo el transporte y posicionado en desventaja a un país frente a otros. Esto se traduce en menor inversión al elevar los costos de importadores y exportadores, obstaculizando el crecimiento.

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Si tomamos en cuenta que México es la doceava economía del mundo, se aprecia el carácter crítico de este rezago en materia de transportes. De acuerdo con el Índice de Competitividad de la Infraestructura para el Transporte del Foro Económico Mundial, México pasó del lugar 64, en 2006, al 75 en 2011.

El sector peor posicionado fue el portuario, ubicado en la posición 89, y el mejor fue el carretero en la posición 62. En comparación con otros países, se estima que para alcanzar niveles de infraestructura como los de Corea del Sur, se debería aumentar la inversión anual de 2.3 % a 5 % durante los próximos veinte años. China invirtió alrededor de 9 % de su PIB en infraestructura básica, mientras que México sólo invirtió 2.3 % del PIB, en promedio, entre 2007 y 2009.

La infraestructura de transportes en nuestro país se encuentra rezagada en cuestión de cobertura y calidad debido a que la inversión es insuficiente y el ejercicio es poco efectivo. Estos problemas vuelven a México menos atractivo como plataforma logística de comercio y vulnera la integración de un mercado nacional, limitando el crecimiento económico.

De acuerdo con el Banco Mundial, México ocupa la posición número 47, de 155 países, en el Índice de desempeño logístico 2012. Por su parte, el Foro Económico Mundial llega a conclusiones similares ubicándolo en el lugar 68, de 144 países, en el Índice de Competitividad. México ocupa el lugar 50 en infraestructura carretera, el 60 en infraestructura ferroviaria y el 64 en lo que se refiere a su capacidad portuaria y aeroportuaria. Se encuentra debajo de paí- ses como Brasil, India, China y Sudáfrica; y en términos de infraestructura por detrás de países como Uruguay y Panamá.

El actual gobierno se ha trazado la meta de llevar a cabo 149 proyectos carreteros que suman un total de 5 mil 410 Km, que requieren de una inversión 386 mil 255 mdp. La inversión en proyectos carreteros es particularmente importante para el desarrollo económico, pero especialmente en nuestro país, ya que 55 % de volumen de carga y 81 % de su valor total se mueven en autotransporte, a lo que se suma el hecho de que 96 % de los pasajeros se desplaza por los mismos medios.

La infraestructura carretera incide de forma determinante en el empleo y la colectividad, y es siempre una buena inversión. La construcción de carreteras promueve la reactivación de la industria de la construcción y con ello un mayor dinamismo en la economía. No sólo porque el gasto ejercido ayude a generar empleos para las empresas, sino porque los beneficios de largo plazo que produce la infraestructura, como lo son la reducción en los tiempos de traslado de las mercancías, la disminución de precios y el mejoramiento en la calidad de los servicios logísticos, hacen de México un país atractivo para los inversionistas.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción identifica los siguientes obstáculos en el sector:

* La red de transporte se desarrolla bajo la errónea premisa de que más es mejor. Los programas de desarrollo de infraestructura se definen en términos de la cantidad de obras y el número de kilómetros que se quiere construir, no en términos de los rezagos que tenemos en cuanto a la competitividad y en cómo los proyectos ayudan a cerrar esta brecha.

* La inversión se centra en el desarrollo carretero y no se aprovechan las ventajas del resto de subsectores. Durante el periodo el 2006-2011 se ha realizado la inversión en infraestructura de comunicaciones y transportes más alta en la historia de México.

* El proceso de planeación y presupuesto, lleva a que se privilegien factores políticos sobre elementos técnicos. Por un lado, el proceso mediante el cual se define un presupuesto para proyectos en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), hasta que se ejerce, está sujeto a una gran cantidad de espacios de negociación política. Por otro lado, el cierre del ejercicio presupuestal anticipado, genera subejercicio o prácticas indebidas como el cobro de trabajos no ejecutados, o la generación de adeudos a las empresas. De acuerdo con el informe de Cuenta Pública de la Auditoría Superior de la Federación, en 2010 el 65 % de los retrasos en obras se dieron por problemas con los proyectos ejecutivos.

CONSTRUYENDO EL FUTURO

Una de las principales funciones del Estado es concebir el desarrollo de infraestructura y servicios en beneficio de la población, así como asegurar que estos sean provistos efectiva y eficientemente a los usuarios finales. No implica que sea el mismo gobierno quien desarrolle la infraestructura y provea los servicios; sin embargo, los gobiernos deben establecer las políticas y el marco regulatorio para la construcción y operación de la infraestructura.

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Una mayor participación del sector privado no implica un retroceso para el Estado sino una redefinición de su papel. En diversos países se han utilizado exitosamente diferentes esquemas para el diseño, construcción, financiamiento, operación y mantenimiento de infraestructura.

La infraestructura y la conectividad de un país juegan un papel fundamental para impulsar el comercio, la productividad y la competitividad.

Durante el pasado Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), el presidente Enrique Peña Nieto señaló que con el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2014-2018, se dio inicio a una nueva etapa en la construcción, modernización y conservación de la infraestructura del país, teniendo la meta de convertir a México en un centro logístico global de valor agregado.

El PNI describe los distintos sectores de la industria, proyectos y áreas geográficas que el Gobierno Federal de México promoverá con el sector privado. Con 743 programas de inversión y proyectos, y una inversión estimada de 7.7 billones de pesos, el PNI se convierte en el plan en materia de infraestructura más ambicioso jamás lanzado, del cual se prevé una importante generación de empleos y el aumento en la tasa de crecimiento. El PNI prevé una inversión histórica a través de, entre otros, la ampliación y modernización de casi 3 mil kilómetros de autopistas, el aumento en la capacidad de los puertos con respecto al manejo de TEUs al año, y los nuevos proyectos de la CFE y de Pemex, que se suman a aquellos que se detonarán como resultado de la implementación de la Reforma Energética. Y todo esto sin dejar de considerar la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), con el objetivo primordial de incrementar su capacidad de manejo de pasajeros a cerca de 120 millones anuales.

Gran parte de los programas que se incluyen en el PNI contarán con la participación activa de inversionistas privados a través de asociaciones públicoprivadas (APPs), y es por esta razón que el PNI hace particular énfasis en ellas.

Situaciones como la inseguridad y la corrupción provocan la falta de seguridad jurídica que puede llegar a afectar gravemente las inversiones en infraestructura. Otro riesgo que hay que tomar en cuenta es la implementación de las reformas estructurales, como la Reforma Energética. Es necesario que dicha implementación se dé lo más rápido posible, pero tomando en cuenta las mejores prácticas y los estándares internacionales de las distintas industrias, con el ánimo de permitir que los proyectos se adjudiquen en tiempo y forma, pero más importante aún, sin contratiempos o la más mínima sospecha de corrupción.

Los esfuerzos hacia la generación de nueva infraestructura deben ser orientados no sólo hacia regiones y sectores económicamente estratégicos, sino también hacia aquellos que necesitan ser impulsados para su crecimiento y desarrollo. Esto ayudará a construir un México más productivo y competitivo, con mayor bienestar.

Entre 2013 y 2014, el crecimiento del gasto en infraestructura fue del 24 %. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) cuenta con 200 proyectos estratégicos y 105 compromisos de Gobierno —76 de los cuales corresponden a carreteras— y aseguran que todos ellos se cumplirán.

Respecto de los trenes de pasajeros, se trabaja en el metro de Monterrey, en el Tren Ligero de Guadalajara y el BRT –sistema de autobús de tránsito rápido- en la región de La Laguna. En el rubro de puertos, el objetivo es transformar en parques industriales a las terminales portuarias, para lo cual se lleva a cabo la ampliación y modernización en Altamira, Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz.

En cuanto a telecomunicaciones, las reformas generaron una mayor competencia, más cobertura y mejor calidad, a precios accesibles. Al concluir la presente administración, unos 250 mil sitios públicos serán conectados a internet de banda ancha, de forma gratuita, en tanto que para la transición a la Televisión Digital Terrestre se dotó a los hogares, de escasos recursos, de televisores para liberar el espectro en la Banda de 700 Megahertz, a fin de que reciban mayores y mejores beneficios.

UNA CONSTRUCCIÓN DE ALTOS VUELOS

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) es un asunto impostergable, nadie duda de la importancia de esta obra. Para conocer de manera directa los detalles de este proyecto, visitamos en sus oficinas a Federico Patiño, Director corporativo de Finanzas del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. Esto fue lo que nos dijo:

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“El Grupo Aeroportuario es una empresa paraestatal creada en 1998. Es la tenedora de las acciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y ahora es el concesionario del nuevo aeropuerto. Antes de tener este mandato de construir, financiar y operar el nuevo aeropuerto, era simplemente una figura jurídica. No existía una estructura orgánica dentro del Grupo Aeroportuario. Para evitar crear nuevas entidades y nueva burocracia se utilizó esta empresa paraestatal que tenía entre sus fines, precisamente, operar aeropuertos. En esta primera etapa tenemos a nuestro cargo todo lo que es la planeación, financiamiento y la construcción del nuevo aeropuerto. Después será la responsable de operarlo”.

XTREM SECURE:  El Nuevo Aeropuerto será una de las construcciones civiles más grandes que se harán en el mundo. ¿Qué tan difícil es financiar una obra así?

FEDERICO PATIÑO: Efectivamente, como bien dices, es una obra muy compleja. No solamente es una gran infraestructura, no sólo son las pistas y un edificio de terminal. La parte logística de los aeropuertos es algo bien complejo. Hay aeropuertos que se han construido y no están operando por problemas logísticos. En la parte del financiamiento es un activo muy deseable por parte de la banca comercial. Es un activo que genera un gran monto de recursos porque prácticamente es un monopolio: es el único aeropuerto en la Ciudad de México, que tiene más de 20 millones de habitantes y da servicio a la tercera parte de los pasajeros del país, además mueve el 60 % de la carga aérea. Eso lo hace muy atractivo porque es una empresa generadora de recursos. El aeropuerto tiene ingresos de varios tipos: los comerciales, que son más o menos un 25 %, y tiene ingresos aeroportuarios, el más importante es la tarifa de uso de aeropuerto. Todo este flujo de ingresos nos ayuda a financiarlo. El actual aeropuerto genera flujo excedente para poder fondear los 6 mil millones de dólares que requerimos para financiar parcialmente el nuevo. Su construcción necesitará alrededor de 13 mil millones de dólares, el 40 % provendrá del mercado y el resto de recursos fiscales.

XTREM SECURE: ¿Cómo será el nuevo aeropuerto?

FEDERICO PATIÑO: Esta primera etapa, que costará unos 13 mil millones de dólares, consiste en una terminal de cerca de 600 mil metros cuadrados, más grande que las actuales Terminales 1 y 2 juntas. Tendrá 3 pistas de operación simultánea de 5 kilómetros de largo, las actuales tienen 3.4 kilómetros. Serán de 60 metros de ancho, las actuales tienen 45. Esta primera etapa se inaugurará el 20 de octubre del 2020. Vamos a estar inaugurando esta etapa con alrededor de 42 millones de pasajeros y va a dar servicio sin llegar a niveles de saturación los siguientes 10 años. Posteriormente se construirá un satélite y después una segunda terminal. Serán 2 satélites, 2 terminales y 6 pistas, que darán servicio a 120 millones de pasajeros al año.

XTREM SECURE: Sabemos que el actual aeropuerto de la Ciudad de México está saturado, pero así ha estado por muchos años. ¿Por qué es tan importante la construcción del NAICM?

FEDERICO PATIÑO: Yo creo que éste es más que un nuevo aeropuerto, diría que es un proyecto de infraestructura que va a cambiar la forma de vivir de mucha gente de la zona metropolitana y sobre todo, de la zona oriente del país. Es más que un aeropuerto, porque se convierte en una plataforma logística. No sólo es el tráfico de personas, de hombres de negocios y de turistas, sino que también mueve muchas mercancías, y cada vez se utilizan más los aviones. Es más que un aeropuerto porque se va a construir una ciudad-aeropuerto en la zona. El actual aeropuerto tiene una superficie de 760 hectáreas, el nuevo va a tener 6 veces esa área, más de 12 mil. Para tener una idea, será casi del 10 % del tamaño de la zona metropolitana. Será un motor de desarrollo económico de toda la zona.

XTREM SECURE: ¿Ya se inició la construcción? ¿Qué se está haciendo?

FEDERICO PATIÑO: Bueno, ya se inició parte de la obra hidráulica. Recordemos que está en un sitio que fue un lago, en el que desembocan ocho ríos. Hay un plan maestro hidráulico para que esos ríos se puedan captar y se desvíen al sur, donde está el lago Nabor Carrillo y se van a hacer otros vasos reguladores para captar el agua, residual y de lluvia. El impacto ambiental va a ser muy grande. Se va a beneficiar toda esa zona: Texcoco, Chimalhuacán, Atenco, Ecatepec. Además se van a construir 24 plantas de tratamiento de agua. Otra parte de seguridad que es fundamental es la barda perimetral, que ya se está construyendo, además de los caminos de acceso. La barda la está haciendo el Ejército, con los mayores estándares de seguridad.

XTREM SECURE: ¿Será uno de los mejores aeropuertos del mundo?

FEDERICO PATIÑO: Para esta construcción se están tomando las mejores prácticas de seguridad a nivel internacional, para equipar el nuevo aeropuerto con los mejores estándares de seguridad en todo, desde señalización, toda la parte de torre de control, en fin. Va a ser el aeropuerto más moderno del mundo porque va a ser el último que se construya, por eso estamos teniendo la mejor tecnología del mundo.

XTREM SECURE: Ya hizo mención de los millones de pasajeros que se moverán en este nuevo aeropuerto, pero ¿a cuántas personas, a cuántas comunidades beneficiará directamente esta obra?

FEDERICO PATIÑO: Hay un dato muy interesante que dice que por cada millón de pasajeros se crean 1000 empleos directos. Durante la construcción consideramos que va a haber entre 30 y 35 mil trabajadores en el sitio. ¿De dónde vamos a sacar esa mano de obra? Pues de la zona que colinda con el aeropuerto. Hoy ya están trabajando unas 1800 personas en la limpieza y preparación del terreno, sin contar las que están haciendo la barda perimetral. La generación de mano de obra en la zona va a ser muy grande y una vez que empiece a operar, se estará hablando de más de 100 mil nuevos empleos. El nuevo aeropuerto será el empleador número uno del país. Es un verdadero detonador del desarrollo económico, es la puerta de México hacia el mundo.