Aún persiste la falsa creencia de que incursionar en Industria 4.0 exige grandes inversiones. ¿Esto es verdad? Piénsalo así: siempre será más costoso no hacerlo.

Por Rafael Páez

Una encuesta de PwC arroja un dato interesante: a escala global, las empresas invertirán anualmente 900 mil millones de dólares para incorporar tecnologías emergentes de Industria 4.0 hacia 2020. ¿Por qué invierten? La mayoría lo hace para convertir sus plantas en fábricas inteligentes, lo que implica habilitar máquinas y sistemas con IoT para visualizar y extraer datos de las máquinas y equipos en tiempo real, explotar toda esa información para crear modelos predictivos para optimizar procesos y, a final de cuentas, facilitar la toma de decisiones inteligentes y complejas basadas en análisis de datos.

Las empresas que ya han incursionado en Industria 4.0 buscan, como primer paso, optimizar sus procesos productivos y hacerlos más eficientes a través del uso estratégico de información digital; luego, tomando como base esta “data inteligente”, buscan desarrollar las capacidades para crear servicios o modelos de negocio nuevos.

De forma general, la cifra de inversión refleja la apuesta que hacen las empresas industriales por subirse a esta tendencia; sin embargo, cuando se mira a nivel empresa, caso por caso, las cosas suelen ser un poco más complejas porque, de entrada, hay una pregunta difícil de responder: ¿Cuánto necesita invertir una empresa para transformarse hacia Industria 4.0?

La respuesta depende de muchos factores; desde luego, el tamaño de la empresa es uno, pero incluso entre firmas grandes las cifras varían respecto al alcance del proyecto que se persigue: si se trata de una prueba piloto o de concepto, si es en una sola máquina, en una sola línea de producción o en todo un departamento; también influye el grado de madurez digital que tiene la empresa, sus objetivos a largo plazo y la visión que tiene respecto a su transformación digital.

Todos estos factores adquieren una complejidad mucho mayor en el sector industrial, donde existe la falsa idea en cuanto a que incursionar en Industria 4.0 exige altas inversiones en modernización de equipos, maquinaria y sistemas.

“¿Qué tan caro es habilitar mi planta con sistemas de fabricación inteligente?”, suelen preguntar quienes comienzan a interesarse por las tecnologías emergentes. No obstante, la pregunta que deben plantearse es: ¿Qué tan caro será no hacerlo? Hablamos de una tendencia a la que debes subirte, el problema es qué tanto tardar´s en hacerlo. Esto es, podríamos estar hablando de la supervivencia de tu empresa.

De acuerdo con un reporte del Connected Manufacturing Forum, que anualmente reúne a empresarios del mundo en Austin, Texas, “los fabricantes que solo se han sentado a mirar cómo se desarrolla el escenario de transformación digital para otros, se están dando cuenta de que más allá de los costos que implica actualizar la infraestructura digital, sino innovan, serán incapaces de mantenerse al día con las demandas cambiantes de sus consumidores”.

Aun así, hay que decir que los proyectos de modernización en el sector industrial son particulares, pues, a diferencia de otras áreas que involucran algunas tecnologías de la información, donde generalmente los proyectos de transformación digital involucran reemplazos de servidores y equipos cada 5 u 8 años hacia generaciones más recientes, en la manufactura los ciclos de inversión suelen ser de 20 o, incluso, 30 años.

Es decir, la industria suele hacer cuantiosas inversiones en activos, complejos sistemas de automatización, robots, equipos y maquinaria; y aun así, opera con reducidos márgenes de rentabilidad. En consecuencia, en el sector industrial no hay una longevidad en la tecnología operativa del lado industrial y rara vez vemos proyectos tecnológicos que arranquen desde cero.

¿Cómo transformar una industria cuyas empresas suelen tener ciclos de modernización tan amplios? La buena noticia es que, más allá de hablar de reemplazo de equipos, generalmente se trata de adaptaciones, incorporación de sensores y complementos a los que ya existen, pues gran parte de los equipos nuevos son capaces de arrojar datos muy valiosos a través de sus sensores de internet de las cosas (IoT). Y esa es la base de la transformación digital: los datos.

Hoy en día, el mercado ofrece toda una gama de sensores y dispositivos, así como un abanico mucho más amplio de proveedores de productos y servicios que suelen ofrecer soluciones tecnológicas punta a punta, personalizadas y con diferentes grados de complejidad. Esto ha democratizado el acceso a la tecnología y las opciones para comenzar a transformar tu planta en una fábrica inteligente están ahí. La decisión es tuya.

Septiembre-octubre 2019