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EL VIAJE DE LOS ARGONAUTAS

Salud-y-CulturaEL VIAJE DE LOS ARGONAUTAS

Se percibe en los sentidos una entrada triunfal del orquestal dios del cielo: Urano, y sus intérpretes afinando la Tierra: ¡relámpagos! ¡rayos! ¡centellas! ¡Ea suspirando Eolo! y así un resplandor de sonidos convocaron una unión en fortaleza en un concierto de grandeza, pero para otros que no saben de artes, fueron arrinconados al miedo de su debilidad; así percibo de inmediato a la gente que corre a buscar un lugar para tal evento de la lluvia unos corren presa de su terror, otros, avantes como guerreros ajustándose a los remos en la nave del ánimo, a través de la lluvia de augurios y presagios; hay quienes no tienen escalofríos de empaparse del conocimiento porque tienen agallas de un ¡luchador! ¡combatiente! ¡héroe! (así también para las mujeres); el escenario se torna como si fuera de otra época, y sin disimulo como lanzas, relampaguean los rayos del omnividente Zeus, reconfortándome con un “no te doblegues”; un niño que llevaban en brazos, con su mirada me dijo “hállate bien”, y yo solicité de inmediato otro café espresso, bebiéndome un “elixir de vida”. Miro al cielo como un vino escanciando las virtudes del hombre vaya ironía que no tomamos agua, menos vino, y nos quejamos de esa sed de maramar; trato de hallar la copa predilecta para la ocasión en esta azulada vida, pero es tan sabia la naturaleza, que no des-aprovecha ninguna gota de inspiración, al caer al viñedo del mar componiendo una epifanía; uno, es el que se pierde en el corazón desértico de la arrogancia. Mi mente me hace sentir un héroe anónimo y me integro al combate desafiando al destino, zarpando desde el interior de mis pulmones cuan gallardo es el plexo de mi ser, y Hermes me orienta con mensajes en cada ola, y así me traslado a ese lugar que no deja de maravillarme, quizás porque sus letras las llevo como oleaje en el primer fonema de mi nombre: mar…

Comienza la obertura de la lluvia e intensificando ese pentagrama de rayos que no doblega la disciplinada tarea de mejorar tu propia versión, derribando tsunamis de la ignorancia y empleando todas las cualidades de este libro: El Viaje de los Argonautas, es un poema que desborda los puntos cardinales en cuatro cánticos y su misión es encontrar el Vellocino de Oro ¡ea! pues aquí el libro que le recomiendo argonaúticamente, y ha sido para mí un paradigma como es el mismo mar, ese virtuoso nombre: argonauta, procediendo del griego “argos” (nombre que se otorgó a la nave y del cons-tructor), “nautes” (refiriéndose a marinero). Apenas me llevo el primer sorbo de espresso y casi dejo vacía la taza predilecta de este artífice café; mientras tanto, se anegan los instantes extraordinarios, agudizando en ese mar de cafeína, un néctar de vida que inyecta el sentido de la vida; volcando mis sensaciones y curtiendo mis sentidos que celebran mi alma. Los dioses me conceden este instante para hablar con Dios. Hacía tiempo que no lo hacía por la vanidad de mi descuido.

Este libro es para seguirse conociendo en ese espejo del mar aún en movimiento de tu inquietud. Seamos un Jasón o Medea, interpretando nuestro entorno sin ahogar nuestras barcas de humildad para desplazarnos en esa fluidez, porque somos fragmentos de agua en esta lectura, unos buscan conservar su estado líquido que todo lo hacen bien, criticando ajenas acciones o no acción, en cambio, hay otros, que quieren volar su libertad pero se evaporan en su soberbia. Anclemos con sabiduría los dos pies y sigamos el curso del firmamento… ■

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