Por Joan Lanzagorta

Siempre he dicho que las finanzas personales son una parte muy importante de nuestro plan de vida porque nos permiten alcanzar nuestros sueños, prioridades y objetivos.

Pero para ello, lo primero es tener muy claro qué es lo que queremos lograr y qué es lo que es verdaderamente importante para nosotros, para así poder enfocar parte de nuestro ingreso en lograrlo. Así, también tendremos que tener metas alineadas con nuestros valores.

Por ejemplo, si lo que queremos es seguridad para nuestra familia, querremos proteger a nuestros hijos: ponerles un techo, dejar todo en orden si les llegamos a faltar. Si valoramos la salud, querremos alimentarnos bien y hacer ejercicio: todo eso cuesta dinero. Pero además no querremos tener un estrés por cuestiones financieras.

El autoconocimiento también es muy importante para tomar las decisiones que son adecuadas. Porque en la vida no se puede tener todo, en todo momento. Siempre tendremos que tomar decisiones sobre qué comprar ahora y qué dejar para el futuro (o cómo prepararnos para él). Elecciones que impactan de manera significativa nuestra vida, así que no hay que tomarlas a la ligera.

¿Estamos dispuestos a comprar hoy esa coche último modelo, aunque eso signifique que tengamos que dejar de ahorrar para nuestro retiro? Por lo menos tenemos que pensarlo, para tomar una decisión informada. ¿Estamos dispuestos a dejar de pagar el seguro educacional de nuestros hijos para hacer ese viaje a Europa? No hay respuestas equivocadas, porque todo depende de nuestras prioridades y valores: ¿Qué es más importante para nosotros?

Conocernos a nosotros mismos es importante en muchos aspectos de nuestras finanzas personales, por ejemplo:

  1. Si tenemos claro cuánto ganamos y cuál es nuestro patrón de gastos, podremos hacer un plan equilibrado, adaptado a nuestro plan de vida y a lo que nos gusta hacer. Así podremos tomar control de nuestro dinero, es decir, decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros.
  2. Con respecto a nuestras inversiones el conocimiento propio es esencial. Entre otras cosas, nos permite saber cuál es nuestra tolerancia al riesgo, parte fundamental en la construcción de un portafolio de inversión a la medida, adecuado para nosotros. También nos permite tener claridad en nuestras metas y por lo tanto, en nuestro horizonte de inversión.
  3. Cada persona es diferente y está expuesta a distintos riesgos. El autoconocimiento nos permite contar con la cobertura adecuada para nosotros y elegir una suma asegurada y nivel de deducible que hagan sentido. Hay personas que prefieren tener un ahorro en prima a cambio de contratar un deducible más elevado, y gente que por el contrario, prefiere tener el deducible más bajo posible aunque el costo del seguro sea mucho mayor.
  4. Conocernos permite que tomemos mejores decisiones en muchos otros momentos. Por ejemplo: si sabemos que tenemos tendencia a hacer compras de impulso, podremos asegurarnos de no llevar encima la tarjeta de crédito, para no caer en la tentación. Si somos de las personas que gastan de manera muy desordenada y que nunca pueden ahorrar, entonces podremos buscar hacerlo de manera automática y antes de recibir nuestro salario.

Aún si tenemos buena educación financiera, si no nos conocemos y no dirigimos nuestros esfuerzos hacia eso que queremos lograr, difícilmente tendremos éxito.

 

Mayo-junio 2020