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EJERCICIOS PARA ENTRENAR EL PENSAMIENTO POSITIVO CADA DÍA Y SER FELIZ

Consejos para cuidar tu diálogo interior y afrontar los retos de la vida con optimismo.

¿Alguna vez te has planteado cómo son tus pensamientos? Sabemos que pensar implica formar o combinar ideas en la mente. Cada día pensamos, y lo hacemos sobre nuestras acciones, sobre la realidad, sobre los demás, sobre una misma… El tipo de pensamiento que cultivamos tiene mucha repercusión en nuestras emociones y en nuestras conductas.

En este artículo hablaremos de un pensamiento en concreto: el pensamiento positivo. Explicaremos en qué consiste este concepto, por qué puede resultar beneficioso cultivar un pensamiento positivo cada día y cómo podemos hacerlo, a través de 8 ejercicios o ideas clave. Como veremos, no existe una única manera de hacerlo, pero sí existen algunas pautas genéricas que nos pueden ayudar a desarrollar maneras más saludables y realistas de pensar.

¿Qué es el pensamiento positivo?

El pensamiento positivo tiene que ver con la capacidad para ver las cosas desde una perspectiva optimista, enriquecedora y constructiva. Implica, también, creer en una misma, ser realista y afrontar los problemas con optimismo.

Tiene que ver, por ejemplo, con pensar que los esfuerzos invertidos en determinadas situaciones, acabarán dando sus frutos. Son pensamientos formulados en términos positivos. Sin embargo, resultaría un poco ingenuo pensar que, solo por el hecho de tener un pensamiento positivo, las cosas nos van a salir siempre bien.

Esto no es del todo así; lo que sí es cierto es que alimentar a nuestra mente con mensajes formulados en positivo y relacionados con aspectos que dependen de nosotras y que aguardan la esperanza, puede ayudarnos a construir relaciones más saludables, a tener una visión más optimista de la realidad y a mejorar nuestro bienestar emocional.

“Los ganadores tienen el hábito de fabricar sus propias expectativas positivas antes de que ocurra la acción”.
-Brian Tracy-

Frases que hablan de pensamiento positivo

Beneficios de entrenar el pensamiento positivo

Tanto pensar como hablar en positivo son acciones que predisponen al diálogo y que permiten una mejor comunicación con uno mismo y con los demás. Ten en cuenta que lo que pensamos repercute en nuestras emociones, en nuestro estado de ánimo y en nuestras acciones.

Lo que te dices a ti misma, a través del pensamiento positivo, tiene que ver con tu diálogo o lenguaje interno. Construir un lenguaje interno positivo puede ayudarte a conectar de forma más positiva contigo misma. Además, este lenguaje te permite obtener una visión más constructiva ante las posibles adversidades.

8 ejercicios y consejos para cultivar el pensamiento positivo
¿Cómo podemos entrenar nuestro pensamiento positivo? Os dejamos algunas ideas clave para empezar a trabajar en ello:

1.- Toma conciencia de tus pensamientos

El primer paso para entrenar un pensamiento positivo es tomar conciencia de tu forma de pensar. ¿Qué te dices a ti misma durante el día? ¿Qué pensamientos te vienen a la cabeza ante tus logros? ¿Y ante tus dificultades? Para adquirir mayor conciencia de ellos, una buena idea es apuntarlos.

Fíjate en lo siguiente: ¿están formulados en positivo o en negativo? ¿Te ayudan a mejorar y a disfrutar o te generan interferencia y sufrimiento? Una vez identificados los pensamientos positivos (y realistas), prueba a reforzarlos, a reproducirlos durante el día.

2.- Busca aquello que te ilusiona

Tener metas e ilusiones nos mantiene activas ante la vida, y no solo a nivel físico, sino también a nivel mental. La ilusión es un ingrediente saludable para nuestro bienestar, que nos aleja de la apatía. Es por ello que una idea clave para entrenar tu pensamiento positivo es buscar aquello que te ilusione, que te motive. Plantéate retos y metas realistas y dirígete hacia ellos.

3.- Acepta las dificultades

Desde Diario Femenino defendemos un pensamiento positivo pero realista, no un pensamiento idealista y utópico. Por ello, es importante tomar conciencia también de nuestras dificultades y de los obstáculos que debemos afrontar durante el día.

Acepta que están ahí y proponte reformular tus problemas en positivo; ¿cómo puedo sentirme mejor? ¿Qué puedo hacer para mejorar la situación? ¿Puedo hacer algo o es algo que no depende de mí? Como vemos, aprender a pensar en positivo implica también ser consciente de todo esto.

4.- Identifica la parte positiva de lo que te sucede

Esta no es una tarea fácil, pero como todo, también se puede entrenar. Todo lo que nos sucede aguarda aspectos positivos y negativos. Pero es importante aprender a identificarlos. Está claro que hay situaciones muy duras que deberemos afrontar e intentar encontrar la parte positiva no siempre es posible; sin embargo, si te cuesta encontrar esa parte, prueba a encontrar, al menos, un aprendizaje fruto de esa experiencia.

Cuando aprendemos a encontrar la parte positiva de una determinada situación, o un aprendizaje, estamos también cultivando un lenguaje más amable, compasivo y positivo hacia nosotras mismas.

5.- Analiza qué te hacen sentir tus pensamientos

Los pensamientos positivos no son simplemente aquellos formulados con optimismo, sino aquellos que nos generan emociones positivas. Es decir, aquellos funcionales y saludables, que tienen una repercusión positiva en nuestros otros pensamientos, en nuestras emociones o en nuestro estado de ánimo.

Por ello, es importante aprender a identificar qué emoción nos generan nuestros pensamientos, para aprender a “clasificarlos” como positivos (saludables) o negativos (desadaptativos).

6.-  Rodéate de personas que te aporten valor

Rodearnos de personas que nos hacen sentir bien también es otra manera de cultivar nuestro pensamiento positivo. ¿Por qué? Porque nuestras relaciones también impactan en nuestra manera de pensar, ser y actuar.

Para averiguar si las personas con las que nos relacionamos nos aportan valor o no (es decir, son positivas para nosotras y nos hacen sentir bien), podemos practicar el siguiente ejercicio: pregúntate, ¿cómo me siento después de ver a X persona? ¿Me siento mejor o peor? ¿Con más energía o sin ella? Ahí está la clave. Recuerda que está en tu mano decidir a quién quieres en tu vida y a quién no.

7- Reduce la autocrítica y la autoexigencia

Está bien ser exigentes con nosotras mismas, sobre todo cuando queremos conseguir determinados logros, pero valora hasta qué punto tu grado de exigencia te beneficia o te perjudica. Busca el punto medio o el punto que te haga sentir bien contigo misma.

Ser muy exigentes con nosotras mismas, y, sobre todo, ser críticas, puede contaminar nuestros pensamientos y hacerlos negativos o disfuncionales. Cuida tu diálogo interno, no te juzgues y no seas especialmente dura contigo misma. Recuerda que el amor propio es el primero que tienes que cultivar para poder disfrutar de una buena autoestima y la autoestima positiva también se relaciona con los pensamientos positivos.

8.- Cultiva el realismo

Como decíamos, cultivar el pensamiento positivo no tiene que ver con verlo todo “del color de rosa” o con pensar solo en las cosas buenas de la vida. Tiene que ver con cultivar un pensamiento realista y ajustado a lo que nos sucede, pero formulado en positivo, con un mensaje esperanzador cuando sea posible. Así, tiene que ver con buscar una coherencia entre lo que pensamos y lo que sentimos, que nos genere paz y bienestar interior.

Y tú, ¿alguna vez te has preguntado cómo son tus pensamientos? ¿Tiendes a pensar en positivo o en negativo? ¿Qué relación tienes con tu mente y con tu forma de pensar?

Estas pequeñas pautas que hemos explicado pueden ayudarte a desarrollar pensamientos positivos en tu día a día, que te permitan cuidar tu diálogo interior y afrontar los retos de la vida con mayor serenidad, calma y optimismo. Sin embargo, cada una deberá encontrar su propia manera de cultivar este tipo de pensamiento, siempre y cuando este le resulte beneficioso en su día a día.

 

Mayo-Junio 2021

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