Lo primero que debemos hacer es un listado de los gastos ordinarios, es decir, aquellos insalvables para nuestro hogar.

En los actuales momentos donde el mundo ha sido azotado por el Coronavirus o Covid-19 tanto desde el punto de vista humano como económico, donde los ingresos de la mayoría de las personas han sido mermados y por ende, la disminución de liquidez ha hecho que las deudas pasen a tomar un papel importante, al punto de llevarnos a noches de insomnio, estrés y en muchos casos enfermedades, es posible trazar un plan para mejorar nuestras finanzas personales?

Pues sí, es totalmente posible no sólo mejorar nuestras finanzas sino tener una mejor relación con el dinero. ¿Todos sabemos que en tiempos de crisis lo más recomendable es que limitemos al máximo nuestros gastos, ahora cómo lo logramos? Lo primero que debemos hacer es un listado de los gastos ordinarios, es decir, aquellos insalvables para nuestro hogar tales como: alimentación, cuotas de préstamo, arriendos, servicios básicos, estudios, transporte, etc.; y los gastos extraordinarios como: salidas a restaurantes, cines, compras de ropa y calzado, etc. Así mismo, debemos revisar nuestros ingresos fijos y una vez que tengamos estos listados, cotejarlos de forma tal que sepamos cuánto es la diferencia positiva o negativa entre nuestros gastos y nuestros ingresos.

A partir de este cotejo y dependiendo del resultado, si nuestra diferencia es negativa, procedemos a realizar una reducción drástica de nuestros gastos, comenzando por los extraordinarios, los cuales debemos eliminar de inmediato (esto no es negociable) y posteriormente evaluar aquellos gastos ordinarios que podemos reducir.

Para disminuir los gastos ordinarios revisamos qué estamos consumiendo: gaseosas, postres, licores, o algún otro producto de lujo que podamos sustituir por uno de igual calidad y de menor valor. Otra posibilidad es que si vivimos en arriendo, podamos mudarnos a un nuevo sitio, más reducido a nivel de espacio o ubicado en otra ubicación donde paguemos menos arriendo y menos servicios

Con toda la información que hemos recolectado hacemos un cuadro donde revisemos de manera constante cómo vamos con respecto a nuestros gastos e ingresos, lo que nos permitirá aplicar correctivos a tiempo en caso de que haya desviaciones en los consumos, lo que es natural en los primeros meses de modificación de nuestro patrón de gastos.

Una vez que logramos tener el control de nuestras finanzas, disminuimos los gastos y el saldo respecto de nuestros ingresos es positivo, podemos comenzar a darnos ciertos ‘auto-regalos’ como algún gasto extraordinario que habíamos eliminado. Este beneficio nos servirá de motivación para continuar con el nuevo patrón de consumo que nos hemos trazado.

Con el tiempo y cuando los ahorros nos los permitan debemos comenzar a cancelar aquellas deudas que habíamos colocado en ‘suspenso’ por cuanto estábamos imposibilitados de cancelarlas. Para esto, la más sencilla es la llamada Metodología de Cascada, según la cual hacemos un listado de las deudas de menor cuantía a mayor cuantía, de manera que comencemos a cancelar primero las mas pequeñas con el ahorro que hemos logrado con la disminución de los gastos. La eliminación de las deudas pequeñas mas el ahorro que hemos obtenido nos permitirá comenzar a renegociar el pago de las deudas grandes mediante abonos.

De todo lo anterior podemos observar que con la reorganización de nuestras finanzas personales mediante el control y disminución de nuestros gastos más la disminución de las deudas producto de la aplicación de la Metodología de Cascada podremos sanear las finanzas y tener una mejor relación con el dinero.

 

Julio-agosto 2020