No seas predecible. Cambia constantemente el camino de casa a la oficina y las fechas y horarios de tus actividades.

Evita que se conozca tu liquidez y capacidad financiera.

No comentes asuntos personales y económicos en lugares públicos o con gente extraña.

Viste con accesorios modestos.

Evita zonas con exceso de topes y cruces peligrosos, pueden haber personas sospechosas.

Porta una sola tarjeta de crédito con saldo bajo y limitado.

Realiza un plan de contingencia familiar, donde toda tu familia sepa qué hacer en caso de secuestro.

Debes estar alerta en todo momento, examina a tu alrededor e informa a las autoridades cualquier cosa sospechosa que veas. Ten siempre a la mano los teléfonos de emergencias.

Carga en todo momento y lugar tu teléfono móvil, aún en tu propia casa y oficina, con los números de familiares, vecinos y autoridades incluidos en las memorias.

Elige con cuidado a las personas que tratas y si desconfías aléjate de ellas. No aceptes citas con extraños. Cuida lo que bebes y con quién, ya que hay drogas de sabor imperceptible.

No le proporciones tus datos a ningún desconocido y mucho menos por teléfono. No confíes cuando el extraño sea una mujer, también las mujeres participan en hechos delictivos.

No asistas a lugares en zonas peligrosas o con gente de dudosa procedencia. Siempre informa a algún familiar del lugar donde estarás y tu hora de regreso.

Debes saber dónde se encuentran las delegaciones o estaciones de policía de las áreas donde vives, trabajas y viajas.