La industria 4.0 es un concepto acuñado inicialmente en Alemania que se usa sobre todo para describir a las fábricas inteligentes en red, basadas en datos, con inteligencia artificial y que representan a los precursores de la cuarta revolución industrial.

Esta transición de procesos y tecnologías se basa en estos fundamentos básicos:

El Internet de las cosas: la red de personas, máquinas y cosas tanto en el mundo físico como en el virtual.

Transformación digital: el aprovechamiento de los datos mediante herramientas y sistemas que presenten el valor de los mismos para impulsar la eficiencia y la flexibilidad en la producción.

Aumento de la calidad de los productos, así como el incremento en la velocidad de la comercialización mediante pruebas virtuales de preproducción

Planificación, producción, fabricación y mantenimiento asistidos por Inteligencia artificial y apoyados en datos.

En su plan “Made in China 2025”, presentado por el Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en mayo de 2015, se detallaba la estrategia adoptada por su gobierno con el objetivo de transformar el país en una poderosa potencia tecnológica. A través de este plan, el gigante asiático impulsa la reestructuración y el desarrollo de su sector industrial para no perder el tren hacia la industria 4.0 y alcanzar una mayor calidad y eficiencia en la producción, fomentando a su vez el desarrollo industrial en las áreas más pobres de China situadas en el interior del país, como las provincias de Qinghai, Sinkiang o Tíbet. Su ambición es de tal dimensión, que pretende ser contrarrestado por Alemania con su ‘Industry 4.0’, cuyo objetivo es preservar el reconocimiento internacional a lo producido por la industria germana.

Además, el Presidente Xi Jiinping, se ha manifestado contrario al proteccionismo económico y a favor de equilibrar la globalización para “hacerla más incluyente y equitativa”. Igualmente, el Gobierno ha introducido una estrategia, llamada Internet Plus, para potenciar aspectos complementarios como la movilidad, la computación en la nube o “cloud computing”, el “big data”, la robótica, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial. Es un plan que se desarrolla en tres fases, siendo el objetivo de la primera reducir las diferencias con otros países, el de la segunda fortalecer su posición y el de la tercera liderar en innovación.

Los diez sectores económicos elegidos son: equipamiento eléctrico, maquinaria agrícola, nuevos materiales, ahorro energético y vehículos de nuevas energías, herramientas de control numérico y robótica, tecnologías de la información, equipamiento aeroespacial, equipamiento ferroviario, ingeniería de equipamiento marítimo y barcos de tecnología avanzada y, por último, equipamiento médico.

Empresas como Huawei ya lideran la implantación del 5G, lo que supone un decidido apoyo al internet de las cosas, la transformación digital y, por supuesto, acercarse al cumplimiento del programa “Made in China 2025” en todo lo concerniente a las tecnologías de la información.

Otro ejemplo es el caso de los robots industriales: en 2016 se vendieron en el mercado chino 42.963 robots multi-articulares -con un crecimiento del 25,2 % en comparación con el año anterior-, lo que generó una aceleración del incremento del 19,1 %. Asimismo, se vendieron 9.553 robots SCARA, con un crecimiento interanual del 51,9 %. Las marcas extranjeras de estos dos tipos de robots ocupan, respectivamente, el 78,5 % y el 88,7 % del mercado chino. Si este programa se cumple y la tendencia de inversión se alcanza, aportará entre 150 mil y 190 mil millones de euros en los próximos 15 años a China.

Este 2020, Estados Unidos será el país más competitivo en cuanto a manufacturación del mundo, seguido por China, Alemania, Japón, India, Corea del Sur, México, Taiwán, Canadá y Singapur. De estos diez países, seis son países asiáticos, uno europeo y los tres restantes miembros de la NAFTA (North American Free Trade Agreement).

China será sin duda uno de los líderes internacionales de esta revolución, gracias a los planes “Made in China 2025” y “One Belt One Road”. Sin embargo, las nuevas economías emergentes como Sudáfrica, Vietnam o Hungría, que han contribuido mucho al crecimiento de la economía mundial en los últimos años, requerirán más atención. Este nuevo giro en la estrategia industrial se traduce en una anticipación del mundo a una cuarta revolución industrial propiciada por los avances tecnológicos.

Noviembre-diciembre 2019