Por Victor Hernández

Se establece que “no se consideran armas e instrumentos prohibidos los rociadores, espolvoreadores, gasificadores y dosificadores de sustancias químicas que produzcan efectos pasajeros en el organismo humano, sin llegar a provocar la pérdida del conocimiento, siempre que no sean de capacidad superior a los 150 gramos”.

Puebla, México.- A mediados de abril, durante sesión extraordinaria, legisladores poblanos aprobaron una modificación a la sección tercera del artículo 179 del Código Penal, con lo cual se avala el uso de armas no letales como instrumentos de defensa personal.

En cuanto a las armas electrónicas sólo se toma en consideración a aquellas que produzcan efectos pasajeros y no causen la pérdida del conocimiento o pongan en riesgo la vida.

Y es que para defenderse de un eventual ataque ante la escalada de violencia e inseguridad prevalece en la entidad, es más frecuente que la población civil busque y se allegue de mecanismos para repeler alguna ofensiva, en particular mediante el uso de las llamadas armas no letales.

Se trata de todas aquellas que están antes que un arma de fuego, desarrolladas para incapacitar o repeler a un atacante sin privarlo de la vida y los hay en variedad. Van desde los dispositivos de impacto (como bastones retráctiles, rectos o el PR24 o tolete), hasta las que funcionan con agentes químicos y de bloqueo motor.

Hay quienes consideran que el uso de este tipo de armas no letales debería estar permitido e incluso legislado para su uso civil, de manera que cualquiera pueda tener acceso a una debida capacitación.

Otros piensan que al andar en la calle o viajar en el transporte público es difícil sentirse seguro, por ello el portar alguno de estos objetos permitiría cambiar esa percepción; sin embargo, está latente el temor de que por falta de capacitación en lugar de servir para defenderse sea utilizado en su contra.

 

Julio-agosto 2019