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10 CONSEJOS PARA CULTIVAR LA ALEGRÍA EN TIEMPOS DE PANDEMIA

El contexto actual, marcado por la pandemia del coronavirus (Covid-19), es una situación excepcional que puede afectar la salud mental y emocional de las personas. Una forma de enfrentar esta etapa es a través del cultivo de ciertas emociones, como la alegría, que favorecen al bienestar.

Para la psicóloga Verónica Trigo, la alegría está íntimamente asociada a la felicidad y el bienestar, el cual —según la OMS— es la fuerza que da lugar a que las personas afronten las tensiones normales de la vida, de forma fructífera, y sean capaces de contribuir a su comunidad.

“La alegría es una de las emociones básicas, como el miedo, la ira y la tristeza. Ya lo decía (Charles) Darwin, todas éstas —incluso las displacenteras— nos ayudan no sólo a vivir sino a sobrevivir, ya que nos predisponen al cuidado, la lucha y la búsqueda de ayuda”, expresa.

Resiliencia frente a la pandemia

La crisis sanitaria actual, dice Trigo, ha repercutido en el estado de ánimo de muchas personas y ha exigido reinventarse y acomodarse para seguir adelante. “No se trata de negar el dolor o ser optimista a como dé lugar”, agrega.

En ese sentido, afirma que tomó fuerza la noción de resiliencia, que es la capacidad que tienen las personas para sobreponerse a situaciones adversas. “Está vinculada con la flexibilidad, la adaptación y la esperanza que se nutren del pensamiento crítico, la creatividad para la vida cotidiana y la red de apoyo”, remarca.

La resiliencia se puede ejercitar y mejorar, por ejemplo, a través de la meditación, según estudios del Madison’s Centre For Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin.

Para Trigo, el cerebro se puede entrenar desde la primera infancia y durante toda la vida. “Necesitamos un tiempo para promover la educación emocional que desarrolla las distintas capacidades que nos permiten gestionar las emociones y las habilidades para sobrellevar las dificultades ínter e intrapersonales”, puntualiza.

En ese sentido, afirma que en la actualidad existe la tendencia cultural de ocuparse de lo tangible, del cuidado físico e intelectual, y se deja de lado el hecho de promover la alegría y otras emociones positivas que son esenciales para un desarrollo sano e integral.

Meditación. Es importante darse un tiempo y un espacio para cultivar la inteligencia emocional. inspirapr.com
A propósito del Día Mundial de la Alegría, celebrado este 1 de agosto, Trigo comparte 10 recomendaciones para influir de forma directa en el bienestar físico y mental

1 LA VIDA COMO UNA AVENTURA INTERNA. Es importante conectar con los sucesos agradables y displacenteros, además de celebrar unos y aprender de todos. Aquello que le puede cambiar la vida no está fuera, sino dentro de cada uno.

2 AUTONOCIMIENTO. Sea consciente tanto de las habilidades (para aprovecharlas y potenciarlas) como de las debilidades (para ubicarse y ser constructivo). Si la autocrítica no está acompañada por la autosuperación y la autoaceptación se queda en lamento y flagelación.

3 EXPONERSE A RETOS MODERADOS. El cerebro segrega neuroquímicos responsables del placer cuando se pone en contacto con desafíos. La sensación de ser capaz de hacer algo es una de las satisfacciones intrínsecas más placenteras y sanas. Los dos extremos de quedarse en la zona de confort o sobreexigirse merman la motivación, entusiasmo y la autoconfianza.

4 CUARTETO DE LA FELICIDAD. Aquí se hace alusión a los cuatro químicos cerebrales encargados del placer: serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina. Estos se promueven al hacer ejercicios de relajación, cuidar la alimentación, tener relaciones sanas y proponerse metas, entre otros.

5 REGISTRA LOS MOMENTOS FELICES. El cerebro es un excelente detector de lo negativo porque está programado para localizar las amenazas con el objetivo de sobrevivir. Cada día, incluso en la peor de las situaciones, se recomienda pensar en tres aspectos que han sido positivos. Si se practica en pareja y/o familia, se generará un clima de reconocimiento y celebración, además cambiará la dinámica que suele reducirse en una comunicación correctiva y organizadora.

6 REVISA TUS HÁBITOS. Lo que se repite se convierte en hábito, es decir, se vuelve automático, sin pensar y sin esfuerzo. Las respuestas emocionales también se automatizan y lo peligroso es que la ira, la tristeza o el miedo se disparen sistematizadamente como primera reacción.

7 EDUCACIÓN EMOCIONAL. Es importante darse un tiempo y un espacio para cultivar la inteligencia emocional; ella permite gestionar las emociones, bajar los niveles de estrés y aprender a resolver los problemas.

Asimismo, hacer ejercicio físico favorece el bienestar. Una investigación de Harvard reveló que el 78% de las personas más felices hacen ejercicio por lo menos tres veces por semana.

8 AMAR MÁS Y MEJOR. Aristóteles dijo que la felicidad es una actividad de acuerdo a la virtud. El hombre feliz vive bien y obra bien. La felicidad está acompañada de la ética y del amor. Los buenos tratos son esenciales para la resiliencia y el bienestar personal, familiar y social. La tolerancia, la inclusión, el respeto generan alegría dual (en el que la práctica y en el que la recibe).

9 MINDFULNESS. Es importante aprender a tranquilizarse y concentrarse. Ser consciente de todo lo que ocurre a su alrededor y ser capaz de enfocarse en aquello que elija. La consciencia plena le permitirá promover la sabiduría y le invitará al “sapere”, que en latín significa “saborear” la vida.

10 EL CUIDADO. Este concepto proviene del latín “cogitare”, que conecta el cuidado con el pensar u ocuparse mentalmente. Pensar en uno y considerar a los otros promueve oxcitocinas, encargadas de la sensación de bienestar emocional. El autocuidado, la empatía y solidaridad promueven la felicidad.

 

Julio-Agosto 2021

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